Quién no ha escuchado la insípida frase: ¨El futuro es de los niños¨. ¿Y mientras tanto, qué? ¿O es que en lo que llega ese futuro, que no sabemos si es dentro de un minuto o al cabo de 100 años, no le queda más nada a los menores de edad que resignarse a la vulnerabilidad de la infancia sin voz ni voto?
Por esa línea nos lleva la artista Isabel Ramírez Pagán en su primera exposición individual en Galería 356, ¨Ingenuos faltos de saber¨, en donde nos presenta una variada muestra que incluye dibujo, pintura, instalación y objetos. La muestra inauguró el pasado 28 de mayo.
Ramírez Pagán, egresada de la Universidad de Puerto Rico, rescata personajes infantiles, principalmente niñas, y las coloca un pie al frente para que nos cuenten sus vivencias. Estos personajes no necesitan hablar, con sólo observar sus rostros y su lenguaje corporal empezamos el diálogo.
La artista, con su amplio dominio del dibujo reduce en un trazo limpio, sin adornos, la comunicación efectiva de sus ideas. Primero vemos en ¨De lo más inofensivo¨ a una niña absorta -se le ha ido el mundo- casi encarnando la figura del hijo del presidente John F. Kennedy, tal y como lo vimos en aquella fotografía durante los actos fúnebres tras el asesinato de su padre. De igual manera, la niña habita un espacio ajeno e incomprensible, que la lesiona, y su cuerpo la delata. Pero su intención no es ocultarlo, así es la ingenuidad.
Esta pieza consiste de un dibujo sobre papel de arroz recortado y adherido a un armazón de madera que cuelga del techo, técnica que la artista repite en otros piezas, aunque no necesarimente presente las demás colgando.
Muy cerca, una montaña de pedazos de madera del bosque ocultan el cuerpo de otra niña, esta vez sólo le vemos la cabellera. ¿Estará jugando a las escondidas? ¿O, es el cuerpo inerte tras la decisión funesta de un adulto quien no le reconoció voz ni voto, que entendió que el presente no es de los niños? Ramírez Pagán juega con la ironía y con su doble lectura nos propone relatos de fuerte contenido.
Sobresalen una serie en pequeño formato sobre madera cubierta de gesso con pequeños dibujos y maquillaje, titulada ¨De juegos y extravíos¨. Estos son niñas que pululan sin sentido en un lugar que no las acoje. La artista también presenta un montaje de pequeñas piezas en madera con dibujos de niñas, formando una caja rompecabezas, con esa sensación de encerramiento, o escondidas, o quien sabe.
Una pintura de gran formato muestra otro personaje femenino menor de edad -en óleo y resinas- en colores ocres que casi sugiere una plegaria, un pedido de ayuda.
En definitiva, Ramírez Pagán presenta una muestra pequeña pero contundente, de una belleza poética y una carga sicológica dolorosa.
Los ¨Ready, Ready Made¨ de Figueroa
Galería 356 presentó la misma noche un segundo ¨Mini-Solo Show¨, esta vez a cargo del artista Radamés ¨Juni¨ Figueroa, quien aborda el sarcasmo sin miramientos estéticos tradicionales y que ha llamado ¨Ready, Ready Made¨, con pinturas de mediano y gran formato e instalación.
Figueroa, quien estudió en la Escuela de Artes Plásticas, alude al ready made en su estado natural como objeto utilizado en sus piezas pinturas e instalaciones, o como objeto representado en sus pinturas. Incluso, se incluye como ¨ready made¨ representado en una de sus obras.
El artista propone un trabajo no siempre fácil de digerir -y en ocasiones se podría decir que hasta chocante-. Sólo precisa de torearlo un poco para entenderlo y percatarse de su intención. Nada es accidental.
Incorpora objetos a sus piezas proveyéndoles otra dimensión, y utiliza colores de marcados contrastes. Figueroa dialoga con lo cotidiano tal cual, por eso nos enseña la ropa tendida de una manera casi pública, distintivo de ciertos sectores en desventaja económica y social, y por eso el calzado básico -las tenis- siempre están presentes. Dicho calzado lo recontextualiza al mostrarlo como macetas para cultivar plantas en una de sus instalaciones. Y ¿qué nos dice? Que se puede germinal y crecer donde sea, que como indica el dicho popular: ¨de cualquier nube sale un chubasco¨.
Su trabajo, en parte, alude a la llamada ¨bad painting¨ de finales de los 70 en Nueva York, y que surge en contra del arte minimal y conceptual. Este tipo de pintura alude con frecuencia a las sub culturas y está en clara oposición al llamado ¨buen gusto¨.
Uno de sus propulsores fue el pintor y cineasta neoyorquino Julian Schnabel, quien realizo la película Basquiat.
Figueroa, quien estudió en la Escuela de Artes Plásticas, alude al ready made en su estado natural como objeto utilizado en sus piezas pinturas e instalaciones, o como objeto representado en sus pinturas. Incluso, se incluye como ¨ready made¨ representado en una de sus obras.
El artista propone un trabajo no siempre fácil de digerir -y en ocasiones se podría decir que hasta chocante-. Sólo precisa de torearlo un poco para entenderlo y percatarse de su intención. Nada es accidental.
Incorpora objetos a sus piezas proveyéndoles otra dimensión, y utiliza colores de marcados contrastes. Figueroa dialoga con lo cotidiano tal cual, por eso nos enseña la ropa tendida de una manera casi pública, distintivo de ciertos sectores en desventaja económica y social, y por eso el calzado básico -las tenis- siempre están presentes. Dicho calzado lo recontextualiza al mostrarlo como macetas para cultivar plantas en una de sus instalaciones. Y ¿qué nos dice? Que se puede germinal y crecer donde sea, que como indica el dicho popular: ¨de cualquier nube sale un chubasco¨.
Su trabajo, en parte, alude a la llamada ¨bad painting¨ de finales de los 70 en Nueva York, y que surge en contra del arte minimal y conceptual. Este tipo de pintura alude con frecuencia a las sub culturas y está en clara oposición al llamado ¨buen gusto¨.
Uno de sus propulsores fue el pintor y cineasta neoyorquino Julian Schnabel, quien realizo la película Basquiat.