miércoles 28 de diciembre de 2011

No me creo con derecho a nada, pero tomo la palabra

Con los signos aun presentes de la recesión económica, que en cuatro meses cumplirá seis años en Puerto Rico, el mercado local del arte como tantos otros sectores no han logrado salir ilesos. Como saldo, una reducción variable en la actividad plástica de la Isla, el cierre de galerías de todo tipo y escasas posibilidades de venta para los artistas.
Sin embargo, la llegada del 2011 con sus sinsabores y pocas esperanzas de mejoría empezó a dar muestras de cambio para las artes plásticas con un incremento en la cantidad de exposiciones, principalmente colectivas, que se han presentado como la alternativa más viable para ofrecer al espectador y al coleccionista diversidad de opciones en una misma ocasión. Eso no necesariamente se ha traducido en actividad económica.
El último año han surgido también nuevos espacios de exposiciones y divulgación de las artes, en particular en el área de Santurce, donde los gestores y artistas han identificado espacios adecuados y asequibles al bolsillo. Como ya ha sido reseñado anteriormente, en concreto se puede hablar de un distrito artístico, como lo fue en su momento la avenida Andalucía en Puerto Nuevo, donde aún quedan algunas galerías.
No obstante, en el caso de Santurce, la actividad se da de manera individual y en ocasiones se impulsa cierta cohesión con el evento Santurce es Ley, una iniciativa con un potencial de desarrollo, pero que no alcanza todavía la magnitud que pudiera adquirir. Dicha gestión tendría la posibilidad de proyectarse como una gran feria de arte -dentro de un concepto particular-, más allá de llegar a ser una actividad cervecera como se convierten algunos proyectos en Puerto Rico.
La recesión -que no ha terminado- ha debido servirle a los artistas como pie forzado para la reflexión sobre la autogestión y el impulso personal de su carreras y proyectos dentro de un marco de posibilidades reales. Con este me refiero a la exploración de alternativas coherentes y dotadas de la formalidad necesaria, aún dentro de sus carácter alternativo. El no hacerlo de este modo, y con esto no pretendo ofrecer opciones salvadoras y únicas, y menos creerme con derecho a nada, hace que las pocas opciones de auspicios y ayuda pública y privada sean siempre capitalizadas por las mismas personas para el beneficio de unos pocos.
La forma y la manera en que se hacen, se desarrollan y se presentan los proyectos, marcan la diferencia entre obtener un resultado o un apoyo, y muchas veces no se logra comprender esto amparados en argumentos que podrían ser válidos, pero que al final no acercan la posibilidad de materializar ideas. Que es más complicado que despacharlo con esta liviandad, es cierto, pero un cambio de actitud -y no de principios- resultaría más positivo para despejar la escena local del arte del germen de ¨los mismos¨.
La política, el amiguismo y el control de grupos de poder obstaculizan demasiadas cosas en nuestro País, pero la responsabilidad compartida de los diversos sectores no termina de cuajarse en beneficio de los artistas. La academia sigue tímida y no promueve casi nada, salvo un par de exposiciones. Los museos, ya ni hablar. Éstos siguen en sí como piezas inmóviles, sea por falta de fondos, por falta de gestión o por ausensia de ganas.
Cómo es posible que no hayan muestras de artistas importantes puertorriqueños o con vínculos en esta tierra en ninguno de los museos. Dónde está Félix González Torres, Rafi Ferrer, Donde está Olga Albizu. Donde está tantos otros de ¨en antes¨ y de ahora. No todo es Campeche y Oller, sin minimizar en lo absoluto su importancia. Porque estos sí y porque también los otros, los demás.
Entonces me allego a la importancia del ¨Fuck Martorell¨ del ARTISTA que es Rafael Vargas Bernard. Acción no sólo lanzada a un artista como Antonio Martorell, sino dirigida a lo que encarna el grupo de ¨los mismos¨, del cerco cerrado para los pocos y no los muchos. No se trata de una afrenta personal contra un artista privilegiado (y que bien), es el llamado de conciencia en defensa de una comunidad de artistas que se agobian de mover piedras.
Pero es lamentable que estos asuntos no se discutan sino por la esquina. Venga el debate público PÚBLICO, desde la academia, desde la prensa, desde el foro que sea, que vengamos en conocimiento todos (los metidos en el arte, los arrimados, los casis casi, los que no y todos) de lo que ocurre con esta escena cultural. Por qué el miedo de los miedosos.
¨Fuck Martorell¨ ha sido uno de los detonantes más valientes de la recesión, y me refiero a la económica y a la de la falta de enteresa.