lunes, 18 de julio de 2011

Inusual muestra en MAC de Bogotá



BOGOTÁ, Colombia - Pocas veces nos encontramos con campañas publiscitarias desarrolladas por el estado para concienciar a los ciudadanos sobre los derechos de las personas homosexuales y que lleven un mensaje directo sobre el respeto a la diversidad en cuanto a preferencias sexuales.
En cambio, es fácil recordar campañas que alertan sobre la necesidad de protección contra enfermedades de transmisión sexual como el Sida, sobre embarazos prematuros, contra el abuso de menores, la violencia doméstica o el uso de drogas, entre otras.
Durante el mes de mayo y junio EL NAUFRAGIO DE LAS PALABRAS visitó el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, enclavado en la comunidad popular Minuto de Dios,y presenció en una de sus salas una pequeña muestra de los carteles que acompañaron la campaña auspiciada por la Alcaldía Local de Engativá y otras entidades, la cual habla sobre la comunidad homosexual y la prostitución infantil.
Además de resultar interesante ante la escasez de este tipo de campañas, la exposición muestra cómo el estado y una entidad pública utilizan un lenguaje sencillo y directo para reconocer el valor de un sector de sus constituyentes, sin caer en mensajes aderezados y políticamente correctos a la hora de enfrentar una situación. Al contrastar la iniciativa educadora de Engativá con la situación actual en Puerto Rico, claramente se pueden establecer amplios contrastes sobre el rol del gobierno en el manejo de estos asuntos.
¨Camina conmigo, soy más de lo que imaginas¨, es el lema que prevalece en los carteles que aluden a los homosexuales. En estos, sugerentes fotografías presentan la pierna velluda de un hombre con medias y calzado masculino, pero con faldas a cuadros, mientras cruza una calle. En otro cartel, un espejo nos devuelve la mitad de un rostro de hombre mientras se pinta los labios, y una tercera imagen proyecta a una mujer lesbiana mientras realiza alguna labor de carga.
Dichas imágenes podrían resultar estereotipadas, pero están acompañadas de mensajes que de alguna manera neutralizan tal contexto. ¨Algunas personas creen que todos los homosexuales quieren ser mujeres... que las lesbianas quieren ser hombres... que los trans son hombres o mujeres que se disfrazan. Estas ideas negativas sobre las personas LGBT han hecho que en algunas ocasiones usted y yo les vulneremos sus derechos¨, destacan algunos de los mensajes.
Mientras, otras frases señalan: ¨No somos anormales, somos seres humanos, auténticos y diversos¨.
Por el lado de la prostitución infantil, resalta un afiche donde una adolescente con uniforme escolar permanece recostada de una pared en una esquina de la ciudad. ¨Tengo una muñeca vestida de azul... la llevé a la cama con mucho dolor¨, es el mensaje principal, y luego lo acompaña otro en letras más pequeñas que lee: ¨Como ella, muchas adolescentes ofrecen su cuerpo en silencio y a escondidas. Día tras día, están en alto riesgo de adquirir el VIH-SIDA¨.
Este es un tema muy actual en Puerto Rico, donde recientemente se han descubierto organizaciones criminales dedicadas al la trata sexual de menores. Hasta ahora, más allá de los esfuerzos de la Fundación Ricky Martin y la alianza de la insitución financiera Doral Bank, el gobierno no ha hecho campañas para combatir este delito y proteger a los menores.
En general, la muestra en el MAC de Bogotá no solamente llama la atención por el contenido, sino por el lugar donde se presenta, que da crédito al valor estético y social de una campaña publicitaria para educar a las personas de una comunidad. El Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá es parte de un proyecto de obra social y evangelizadora del Padre Rafael García Herreros en un barrio marginado, ideado en 1958.
En Puerto Rico, de seguro, una campaña similar levantaría la queja de grupos religiosos y conservadores, y por supuesto, un amplio debate entre representantes del gobierno.
El Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá abrió en 1966 en una modesta estructura y luego en 1970 se inauguró el edificio actual, una obra premiada de arquitectura vanguardista, que cuenta con salas de exposiciones, centro de documentación y un espacio escultórico abierto a la comunidad, donde además se realizan diversos eventos culturales.
El espacio abierto es lugar de contínuo tránsito, es plaza de reencuentros cotidianos, es pista para acelerar patinetas y bicicletas, entre tantos otros usos espontáneos.