lunes, 28 de marzo de 2011

Pulso de post guerra en el Sur - Arte en Brazil



SAO PAULO, Brazil - Cuando se habla de la abstracción geométrica y el arte concreto en Latinoamérica, son varios los ejemplos de artistas que lograron aportar una obra de reconocimiento a la mitad del siglo pasado. En Brazil, la efervescencia del arte internacional, con la vista a Paris y Berlín, de la mano de artistas y galeristas venidos de esas tierras, abonaron a la llegada de distintas corrientes pictóricas de post guerra.

El arte concreto, que surgió hacia los años 30 con exponentes como De Stijl, Kandinsky y Max Bill, tuvo su auge en las décadas de los 40 y 50 en Francia e Italia. Y muy pronto su repercusión entre artistas de la América Latina.


Una exponente, particularmente del arte concreto, ronda por estos días en el Museo de Arte Moderno de Sao Paulo con más de un centenar de piezas en mediano y pequeño formato, que muestran sus preocupaciones formales de entonces, la negación de un arte que asemejara la realidad, y la experimentación con distintos medios para desarrollar sus piezas. Su nombre es Judith Lauand, quien este año cumple sus 89, y se mantiene como su obra ¨fuerte, independiente, entusiasmada y siempre abierta a nuevas experiencias¨, como la describe el curador de la exposición, el periodista Celso Fioravante.


Entramados de líneas, cuadrados y esferas, sobre todo líneas, dan forma a geometrías sin nombre que proponen un juego visual, cargado de colores (en ocasiones), o con la paleta limitada otras veces. Colores planos, juxtaposiciones de elementos y mucho movimiento predominan en la muestra, con piezas que van desde el uso de la pintura -gouache, acrílico- hasta resinas, madera y otros objetos de metal (éstos más bien a partir de los 60) con los cuales crea distintos campos de color que le imparten movimiento a superficies planas y estáticas. Son obras sobre tela, madera y papel, y en algunas con su clara destreza como grabadora.


Lauand, quien como única exponente femenina ingresó a grupos ahora referenciales de los movimientos vanguardistas en Sau Paulo, como Ruptura en los años 50, inició su carrera en las corrientes impresionistas y figuración, y tras un periodo significativo y el más recordado de su producción como artista concreta, transitó también en el arte pop. Una pequeña muestra de sus trabajos en la línea de Roy Lichtenstein (pero cargados de mucho color) proyectan relaciones de parejas en un mundo que libra batallas para romper con las desigualdades de género, justo en los años de cambios sociales de relevancia en las principales ciudades del mundo. Otras piezas incluyen textos anti bélicos.


La exposición ¨Judith Lauand: experiencias¨, constituye un importante y ameno relato sobre la obra de una artista brasilera, paulista, que participó activamente de las rupturas artísticas en Latinoamérica, muy cercanas a sus surgimientos a nivel internacional. Esto en una época, que aunque de adelnatos tecnológicos, no permitían la llegada de la data a las velocidades actuales de lo que ocurría más allá de las fronteras de cada cual.


Otras muestras en el MAM


El MAM también presenta en marzo la exposición ¨Orden y progreso¨, enfocada en piezas de la colección del museo para proponer una lectura del arte a partir de los años 60, con fotografías sobre el levantamiento de la ciudad con una arquitectura mayor en medio de la planicie casi vacía. Traducen la preponderacia del progreso y la política.


Entre unas 80 piezas en difernetes medios, sobresalen las fotografías como documentación gráfica blanco y negro, y las piezas de artistas como Cildo Meireles, un vídeo de Mauricio Días y Walter Riedweg, y Franklin Caparo, entre otros.


De Meireles encontramos ¨Cameló¨, una figura humana diminuta acompañada de dos cajas de madera con alfileres y otros objetos. Su tamaño es tan peueño que el espectador debe ponerse en cuclillas y mirar desde abajo la pieza. Consiste de un vendedor ambulante que obliga llegar a su nivel para comprender su situación, principalmente para aquellos que ven por encima del hombro a estos trabajadores, y los estiman con inferioridad. La pieza es de 1998.


Por su parte, de Días y Riedweg observamos un vídeo en tres canales que enseña a un negro brasilero, pobre, con dentadura dañada, quien lee la nueva constuitución tras el final del régimen militar, como proyecto democrático e inclusivo. Frente a las pantallas, en el suelo, reposan 560 balanzas con los colores patrios verde y amarillo, como metáfora del peso real de la constitución.


Mientras, la pieza de Caparo consiste de cuatro enormes cojines que reposan uno sobre el otro y están hechos de hojas de periódico, correspondientes a los clasificados de venta y alquiler de propiedades. Alude a la construcción de un mercado fágil e improbable.


Esta vuelta por el MAM en Sao Paulo representa un puñado de piezas que revelan la inventiva temporal de la escena plástica brasilera y los cuestionamienos sociales de algunos de sus más connotados artistas, justo en estos tiempos de una ciudad ya creada y boyante en su economía, con índices que superan a muchos de los países del mundo.