martes 17 de agosto de 2010

Reseña FAS 2010


La experiencia del ruido

Luego de algunos tropiezos que llevaron a su fundadora Lisa Ladner a retirar la actividad del Museo de Arte Contemporáneo, finalmente se llevó a cabo la segunda edición de la Feria de Arte Sonoro en el edificio de la Fundación Arana en el Viejo San Juan, del 13 al 15 de agosto.
Como sólo hice el recorrido por la feria en horario diurno, remitiré mis comentarios a la observación general de las piezas en el contexto de la feria. Por razones obvias no hablaré de las piezas y presentaciones en vivo, una parte fundamental de la FAS, ya que no pude presenciarlas.
Esta vez la FAS ofreció una experiencia distinta a lo que fue su primera edición, cuando levantó gran expectativa y consiguió mover a más personas. Necesariamente haré referencias a la FAS 2008, celebrada en el espacio alternativo La Respuesta en Santurce, ya que el impacto que tuvo y su desarrollo general al ser la primera edición marcan un punto de partida, el cual se espera quede superado con los subsiguientes eventos.
Aunque el Viejo San Juan tiene su magia y podría ofrecer la posibilidad de un público cautivo, en términos de la presentación de las piezas -que esta vez fueron menos que las expuestas en 2008- no lograron marcar unidad en la presentación. Las piezas estaban dispuestas en tres salones inconexos que interrupían el tránsito visual entre una obra y otra, lo cual fue una falla de la antigua estructura que no resultó del todo adecuada para este evento.
El primer año, las piezas fueron dispuestas alrededor del salón y como eje central estaba el espacio o tarima donde se efectuaron los eventos en vivo. A pesar que la mayor parte del tiempo el salón estaba invadido por ruidos y esto no necesariamente permitía el disfrute de todas las piezas, que precisamente ofrecían una experiencia particular a partir de sus propios ruidos o sonidos, lo cierto es que la atmósfera general en La Respuesta constituía una experiencia particular en sí misma. Eso no ocurrió esta vez, al menos durante mi visista.
La parte experimental en vivo en FAS 2010 se realizó en el segundo piso del espacio Arana, donde habían otras piezas, que corrieron el riesgo de perderse entre cables, amplificadores y otros objetos.
En términos generales, las pocas piezas resultaron interesantes, aunque algunas ya habían sido presenciadas en otras exhibiciones. Cabe mencionar ¨En medio de una discusión utópica¨, de Vimarie Serrano, basada en la obra de otra artista, donde propone una discusión a través de amplificadores que bordean al espectador como receptor y testigo de un asunto que no llega a nada.
Mientras, la pieza de Adál Maldonado y Berta Jottar, ¨El coco que habla y los rollos de un caracol¨, resultó enigmática y cautivadora. Un coco conectado a un audífono ¨profetiza el futuro de todo aquel que busca un consejo¨, al tiempo que un caracol colgando del techo le habla a un micrófono que amplifica ¨el sentir cotidiano de un caracol sediento de todo¨.
Araceli Pino, con su pieza ¨Escucha la felicidad¨, que consiste de un sintetizador dentro de un estuche de aluminio, el cual podemos manipular, siempre logra generar encuentros refrescantes con sus obras.
Por otro lado, un aporte importante de la primera FAS fue el elemento educativo que le impartió Ladner con la celebración de un foro de discusión sobre qué es el arte sonoro, en el cual participaron la directora de la Escuela de Artes Plásticas, Marimar Benítez, así como varios artistas con trayectoria en este tipo de arte. Además se les unió entonces, de manera informal, el artista sonoro Francis Schwartz, quien aportó atinados comentarios. También hubo un foro sobre el manejo social del ruido con funcionarios gubernamentales.
Por el contrario, en esta ocasión no se incluyó el elemento educativo en sentido formal y hubiese sido buen momento para retomar el tema como ejercicio de exploración, lo cual le habría conferido otra dimensión al evento.
La FAS es un proyecto ambicioso e innovador, que debió contar con más auspiciadores y una programación más abarcadora. Tal vez, una espacio más amplio, con el desarrollo de estaciones visiblemente delimitadas para exponer cada pieza y discurrir cómodamente entre éstas, las hubiese hecho lucir mejor.
Sin embargo, este tipo de presentación a la que no estamos acostumbrados siempre resulta interesante, por la experiencia que provee. A Ladner, se le agradece el llevar a cabo este evento ¨a pulmón¨ junto a sus colaboradores y esperamos que no sea el último.
Un niño de 12 años que experimentaba con una de las piezas interactivas durante mi recorrido (es necesario decir que es uno de mis hijos), a la pregunta de qué le parecía la feria, contestó ¨esto está interesante¨. Tal vez eso es indicio de que necesitamos ofrecer más experiencias de este tipo.

VORTEX: Entre el arte, la ciencia y la ficción


Un mundo imaginado a partir de las ideas imposibles de un pasado reciente, y que ahora se nos sirve en la cotidianidad, ha sido el pie forzado para aventurar en la creación de imágenes tal vez presentes, tal vez futuras. Próximas.
Están ahí en las 14 piezas enigmáticas de varios artistas, que convidados por el también artista Javier Martínez, se han presentado en la Galería Delta Pico de la Liga de Estudiantes de Arte de San Juan, en la exposición VORTEX (cienciarteficción). El trabajo se presenta como parte de un portafolio de piezas en tamaño de 17¨X22¨, impresas por Johnny Betancourt.
Según cuenta Martínez, el convite estimulaba a los artistas a crear imágenes a partir de la experiencia de cada uno con las películas y programas de televisión presenciados en su infancia, los cuales proponían mundos desconocidos, de experimentos y adelantos insospechados, y la mayor parte de las veces inverosímiles.
Es con ese ¨material¨ que han trabajado los creadores, los cuales se han lanzado con diferentes propuestas críticas, a presentarnos el resultado de su experiencia en el tiempo.
Aaron Salabarrías juega con la idea casera de la experimentación tecnológica bajo un cielo crepuscular, donde presenta antenas ¨artesanales¨ confesionadas con un gancho en metal para colgar ropa y otra revestida de papel de aluminio. Mientras, Teo Freytes pone a flotar un astronauta sobre vórtices de líneas que giran en un mismo punto, donde no sabemos si los observado nos conducirá a otro lugar o no.
José Luis Vargas presenta a uno de sus garadiábolos que se apodera de un hombre en un cuerpo de agua, y Elsa Elena Meléndez propone reconstruir el pasado de la infancia -el de las experiencias ¨fantásticas¨- con una de sus alcochonadas muñecas flotando sobre un amasijo de retazos de tela y objetos infantiles.
Carmen Olmo Terrasa trabaja con un afiche de la película de 1958 ¨Young and Wild¨ del director William Witney, e inserta la imagen de la señora mayor para establecer un contraste de la juventud y la vejez. Una en el glamour de Hollywood, y la otra en la realidad cronológica de la vida.
Teresa López se coloca como personaje encapsulado en una especie de casco de astronauta, en la pieza 2056: La artista antes de nacer. Incluye en la pieza el texto: ¨La artista después de su muerte¨. Hay una referencia a la vida a partir de algún momento transcendental, que no necesariamente surge a partir del nacimiento biológico.
Javier Martínez ofrece la imagen de una pintura en la que aparecen unos libros en una repisa, mientras una especie de medusa flota. Entre otros artistas, el dúo de Abdiel Segarra y Mylivette Morales han trabajado una tirilla cómica con una historia de ¨terror¨, y Carlos Fajardo trae uno de sus ¨grafitis collage¨ de personajes para recordar.
Ha resultado una exposición interesante y variada, que ofrece al coleccionista la oportunidad de obtener una muestra del trabajo de varios artistas establecidos y emergentes, a un precio accessible, no sólo para coleccionar, sino para ver una y otra vez.
Como parte del proyecto de Martínez, se creará una página cibernética donde se presentarán otros trabajos a partir de la misma temática. La muesra podría presentarse en otros espacios y fuera de la Isla.