
Recientemente revisaba un volúmen de 2008 de la revista Sculpture, que daba cuenta de las actividades realizadas por el Departamento de Parques de la ciudad de Nueva York en el 2007, en celebración del 40 aniversario de su programa de arte público. El artículo de Harriet S. Senie, va al pasado lejano y habla de la primera escultura pública en un parque niuyorquino, una estatua ecuestre que muestra a George Washington, realizada por el artista Henry Kirke y colocada en Union Square en 1856. También habla del inicio en la presentación de esculturas modernas a partir de 1967 en los parques de la ciudad.
A los pocos días de leer el artículo transité por la avenida Baldorioty de Castro y enseguida pude establecer contrastes entre la política pública de la ciudad de Nueva York y la ignorancia gubernamental de las autoridades locales. La obra de arte público de mayor extensión en Puerto Rico, que se llama 2112 y está ubicada en la principal avenida transitada por toda persona que visita esta Isla, se ha convertido en tablero de expresión pública, de la manera más indiscriminada.
Ya la artista Carmen Olmo Terrasa había escrito al respecto hace unos años en Da blog (puede acceder a través de www.dondeveoarte.com), pero el nivel de bandalismo y deterioro de la pieza del artista José Jorge Román, y cuyo costo de realización casi alcanzó el millón de dólares, se vuelve bochornoso. La pieza, que cubre los laterales de un tramo extenso de la avenida y fue parte del proyecto de arte público impulsado por la ex gobernadora Sila M. Calderón, tiene grafitis de todos los colores.
Ya la oficina de ese proyecto, y que estaba adscrita al Departamento de Transportación y Obras Públicas, no existe. Precisamente, el mantenimiento que requería esa y las demás piezas de arte público instaladas alrededor de la Isla, lo cuestioné durante la presentación del proyecto en el 2003. La contestación entonces de la primera ejecutiva fue que la agencia encargada manejaría ese asunto. Claro está que nadie manejó el fruto de un proyecto al que le destinaron $25 millones, y que tuvo sus aciertos y sus errores.
Me pregunto si el Departamento de Transportación y Obras Públicas recibe o recibió fondos especiales para mantenimiento del arte público los pasados años, me pregunto si finalmente se presupuestó una partida para esto, me pregunto si en efecto fue así a dónde fue a parar el dinero. Me pregunto muchas otras cosas.
Devolverle el lustro a la mencionada obra en la Baldorioty requerirá de tanto dinero y una logística que no es simple, que me atrevo a asegurar que no será atendida y todos seremos testigos de como la convierten en adefecio, tanto por los inconcientes que se arman de un pote de aerosol como de las autoridades que les vale igual que exista o no.
Unos días después de la lectura del artículo en Sculpture y de la travesía por la avenida Baldorioty de Castro, informes de prensa señalaban que la secretaria de Educación Odete Piñeiro, emitió una carta circular para informar que reducirán las clases de bellas artes en las escuelas públicas a medio crédito (como mucho) en los niveles intermedio y superior.
Está claro que a éste y a los pasados gobiernos les ha importado poco o nada el arte y las demás manifestaciones artísticas, igual importa que los niños de las escuelas públicas - esos que en su mayoría los padres no tienen dinero para pagarles clases de arte, música y demás- tengan una opción enriquecedora en su formación integral en nuestras escuelas.
Los que pintan y bandalizan obras como la de Román, no entienden de estas cosas, de estos grandes presupuestos, de la importancia del arte en nuestras vidas, de sensibilidad, de la proyección de un pueblo, de sus aspiraciones. Pero, ¿que sabrán las futuras generaciones si se les niega la enseñanza o se les reduce a lo mínimo? ¿Se habla en nuestras escuelas del arte público? ¿Se habla de nuestros artistas? (Y menciono artistas porque en este espacio se habla de arte, ya nos tendremos que imaginar qué sucede con nuestros escritores, historiadores, deportistas y demás.)
Ya lo había mencionado en otra ocasión aquí en El Naufragio de las Palabras, y lo repito. Hasta cuándo el gobierno y las autoridades continuarán como avestruces en cuanto al arte y los temas culturales (y en muchos otros temas). La criminalidad, la deserción escolar, la violencia se atacan desde muchos frentes. La educación y el arte son algunos de esos frentes. NO LOS JODAN MÁS (al arte, la cultura, la educación, al País...).
