lunes 23 de noviembre de 2009

Reseña SUPRATEMÁTICA en LA 15

Myritza Castillo

Inés Aponte


Dhara Rivera
Kristine Serviá

Fotos cortesía de Joel Cintrón Arbasetti, de post-data

Supratemática, la reciente exposición que nos presenta el artista José Jorge Román en su espacio LA 15, con una pequeña muestra colectiva de las artistas Inés Aponte, Dhara Rivera, Myritza Castillo y Kristine Serviá, no permite una lectura fugaz.

Las obras no están identificadas, ni siquiera sabemos si llevan títulos, pero no están ausentes de alegatos. Al detenernos en la puerta de entrada del reducido espacio expositivo, podemos divisar las piezas de las cuatro artistas de dos generaciones: las primeras dos hace tiempo establecidas, las siguientes dos en pleno desarrollo. Cada una planta bandera con su temática en medios diversos, Aponte presenta 15 piezas en fotomontaje, college y vídeo; Rivera muestra fotografias y una instalación de ¨objetos¨; Castillo enseña dibujos y una instalación, mientras Serviá opta por tres dibujos de mediano formato.

A la derecha nos encontramos con un pequeño escritorio y una maquinilla probablemente de los 70, con una larga hoja de papel. Esta es la pieza de Castillo ¨Little stories of a collectives sub-dreams¨, cuyo título y el de las demás obras me he enterado días después.

La instalación ¨trabaja con la capacidad de las personas en general para crear historias reales o ficticias dentro de un contexto de una historia o un relato¨, donde se convida al espectador a sentarse y agregar su parte de la historia, a la iniciada por Castillo en una acción la noche de apertura. Detrás de la pieza hay tres dibujos de la maquinilla, vista desde diferentes ángulos. Con su obra, la artista espera que ¨de alguna forma nos sensibilicemos y regresemos a las cosas básicas¨, mediante una tarea arcaica como resulta la escritura en una maquinilla en una era de alta tecnología.

Hay en la pieza una confrontación a la sofisticación del momento, y a la pérdida del valor en las cosas sencillas y cotidianas. Probablemente muchos de los asistentes a la exposición, y no podemos olvidar que aunque LA 15 es frecuentada por un público heterogéneo siempre abundan los jóvenes menores de 30 años, éstos nunca hayan tenido contacto con una maquinilla. Con la acción Castillo retrata un presente de carencias en medio del tumulto, y lanza un detente para reflexionar.

En el corto recorrido llegamos a la instalación de 15 piezas en pequeño formato de Aponte, que al principio nos parece una sola obra y luego descubrimos que no lo es. ¨Ropa, Casa y Comida¨ es el nombre de la serie, que integra el fotomontaje y el collage. Visualmente atractiva, la pieza ¨investiga la naturaleza frágil y compleja de la vida cotidiana¨.

Aponte utiliza un lenguaje de signos para explorar o denunciar la venta de casas con ¨Casas para la venta I y II¨, o ratoneras de cantazo, donde literalmente vemos las típicas trampas para cazar rajieros. La ironía y el humor ofrecen una gran dosis en la obra. Así vemos la relación literal entre imágenes y dichos populares en las diferentes piezas. Mientras en el vídeo hay un juego visual de cuadrados que se ordenan y reordenan constantemente.

Muy cerca están las piezas de Rivera, llamadas ¨Muestrario¨. Una serie de fotografías y una instalación de pequeños objetos dorados cubiertos en algunas de sus partes con tejido en crochet rojo, montados en una vitrina blanca.

El trabajo de la artista resulta enigmático, cuando nos enfrentamos con pedazos de objetos encontrados o pedazos de animales disecados. Hay un proceso arqueológico y de preservación de esas piezas que evocan vida desde su estado inanimado. Hay un respeto y un reconocimiento, por algo adquieren ese color dorado, por algo llevan ¨vestiduras¨ de rojo sangre que es vida. Hay rescate y hay apego.

Culmina el recorrido con la serie ¨Filtros¨, de Serviá, quien asegura estar ¨explorando cómo el desarrollo de conflictos y resoluciones se desenvuelven (se construyen, empeoran, mejoran y luego desvanecen) dentro de las relaciones interpersonales¨. Lo muestra con un tríptico sobre papel, en el cual cada hoja aborda una parte del proceso, o como la artista dice ¨la interactividad entre un emisor y un receptor¨.

Serviá construye -a dibujo riguroso- una serie de cajas, contenedores y archivos, unos sobre otros, amontonados, muchos, pero organizados, de los cuales salen líneas de conexión que viajan por la primera hoja, atraviesan la segunda y retumban en la tercera, y viceversa. La artista, con una preoccupación particular por el orden en sus trabajos anteriores, sigue esa temática en la presente pieza pero desde otro punto. Esta vez hay una exploración directa individuo-individuo, y no individuo-lugar, individuo entorno o espacio, aunque todo esto pueda estar presente.

En general, para esta muestra en la cual prevalece el lenguaje conceptual, el espacio resulta adecuado y cada artista respira desde el lugar asignado por la curaduría de Román. Ninguna pieza riñe con la otras.  Supratemática resulta una muestra intrageneracional convincente con marcados diálogos donde sobresale la preocupación por el origen del presente -que es historia-, tanto a nivel personal y colectivo, desde un pasado rescatado y preservado, con miras a un futuro. Supratemática es el cuestionamiento del presente globalizado y desarrollado, con miras a un pasado. Supratemática es el diario vivir del yo con el yo, con el otro y con los demás.

viernes 20 de noviembre de 2009

Desde la diáspora: OSVALDO BUDET




En la óptica de Budet

BERLIN, Alemania - Entre el antes y el después, justo en ese instante que relata una parte de la historia -o igual la encubre, o la transforma- es cuando el artista Osvaldo Budet se detiene para contarnos su relato. Es a mitad de camino que nos llama la atención, siempre de frente, husmeando, intentando llegar al lugar de los hechos cual paparazzi que busca la primicia.

Budet se codea con los que hacen historia, los aborda, los abraza, los entrevista, los acompaña en el camino y luego comparte la experiencia. Hace las veces de ciudadano curioso, pero las más de periodista incisivo siempre dispuesto a llegar hasta donde sea necesario.

¨Lo más que me interesa es que mi pieza sea un foro para hablar de lo que la gente no quiere hablar. No sé cómo la gente lo lee¨, contesta Budet, a las preguntas sobre qué pretende conseguir con sus obras y si percibe que el espectador logra captar su propósito.

El artista, que estudió pintura en la Escuela de Artes Plásticas de San Juan -donde se graduó en 2004- y luego hizo un máster en pintura en Maryland Institute College of Art (MICA), recibió a El Naufragio de las Palabras en su apartamento estudio en Berlín, en donde se ha instalado hace siete meses en busca de nuevas oportunidades en el complejo mundo del arte.

La ciudad de Berlín, uno de los centros vibrantes del arte contemporáneo en Europa, no ha estado ajena al golpe de la crisis económica mundial, pero todavía mantiene la actividad  necesaria que atrae a artistas de diversos países -como Budet- dispuestos a forjar sus carreras. Muchas galerías han cerrado, pero muchas también mantienen su presencia. Él anda en busca de una.

Budet se ha destacado con sus pinturas figurativas en blanco y negro, y sus fotografías -principalmente en blanco y negro- que evocan documentales fílmicos, medio que cuestiona y reinterpreta para confrontar al espectador con ¨realidades¨  o ¨mentiras¨, o con lo que de ordinario no está dispuesto a ver.

Su aficción por los documentales lo ha llevado a poseer una colección extensa y a explorar desde su contenido hasta los materiales utilizados en el producto final. Por eso, no es extraño encontrar en cada pieza las referencias continuas a esos materiales, y al formato del medio, obras a las que además les agrega textos a modo de subtítulos.

¨Mi acercamiento al documental lo hago como artista, pero cumple con el formato de documental.

El documental plantea la realidad pero yo veo que no plantea la realidad, sino que parte de esta. Cuando trabajo una imagen no me importa que sea verídica, sino usar la historia para contar una historia¨, explica Budet, quien empezó con una cámara de vídeo a documentar marchas en contra de la Guerra a partir de 2006, mientras realizaba la maestría.

Una de sus piezas más conocidas es una fotografía que capta la visita de Barack Obama a Puerto Rico durante su campaña electoral, rumbo a la presidencia de Estados Unidos. En esta se observa a un Obama sonriente en medio de la multitud que le sigue, mientras un joven con grandes anteojos se agacha y lo abraza por la cintura.

A simple vista resulta una imagen simpática, hasta que se la ve con detenimiento. Es el retrato de la colonia en todo su esplendor de pleitesías, de loas al Americano que traerá el bienestar con ayudas de mantengo al pueblo que le recoge fondos para costear su campaña. El joven que abraza a Obama simboliza al colonizado agradecido de su condición, y que luego se irá a celebrar por haber tocado al colono, que aunque ni squiera lo mira, al menos sonrie, y eso le basta para sentir que lo acepta.

En esta pieza Budet encarna al personaje del colonizado. Es este un elemento distintivo en la obra del artista, ya que se inserta en las escenas de sus cuadros o fotografías, como un personaje más, por eso es paparazzi, es periodista, es espectador. Ocupa tantos otros personajes que aparecen una y otra vez junto a Fidel Castro, al lado de Hugo Chávez, en un buque de Guerra, en carrera para escapar de los ataques en Vietnam, y así en tantas otras historias.

¨Cuando llegué a la maestría de pintura lo hice sin querer pintar y empece a cuestionar la pintura, aunque le tengo mucho respeto, y empecé a trabajar el documental y la fotografía. Un día me di cuenta que no exploraba mi humor y es así que empiezo a insertarme -como personaje- en mi trabajo, sea pintura o fotografía¨, explica.

Asegura que en un principio no fue cómodo ¨trabajar con mi persona¨, porque además de exponerse ante el espectador, la preparación que eso requiere le toma más tiempo, toda vez que realiza sesiones fotográficas con las poses en las que desea aparecer y de ahí parte a elaborar los bocetos en computadora. ¨Yo me retrato con la sicología de cómo veo al puertorriqueño. Trabajo con mis complejos¨.

Cuando hace pintura prefiere trabajarla sobre panel, y lo hace con un enfoque bien pensado sin espacio para accidentes. Se acerca al medio con elementos del documental y recrea el pietaje en cada escena. Por eso presenta una imagen centralizda y los bordes superiores e inferiores siempre son negros, trabajados con óxido de hierro.

Budet, a quien su profesor José Lerma le inculcó el valor de la pintura, también entrelaza las referencias a otros pintores, ya sea al incorporar imágenes o personajes apropiados o mediante el uso de materiales empleados por otros pintores en el pasado. Son claras las referencias a obras de Goya, al nitrato de plata empleado por Pollock, al ¨diamond dust¨ usado por Warhol, y así se pueden añadir otros ejemplos.

Su trabajo, tal y como acepta, ¨siempre es político¨. En el demuestra sus amplias capacidades como dibujante y pintor, en particular al lograr expresiones y gestos creíbles, y ambientes igualmente reveladores. Trazo limpio y cuidadoso. Sólido contenido.

El tema de los documentales lo aborda desde hace casi tres años y asegura que desea llevarlo a otro nivel, porque necesita sentirse incómodo para poder trabajar. ¨Hay ciertos aspectos de mi obra que quiero darles un ´twist´ y estoy en un momento de investigación. Yo sólo hago cosas que me hacen sentir incómodo y ya me siento cómodo con la fotografía. En este momento dejé de hacer fotografías y estoy pintando¨.

¨Cuando el artista en general está en una posición de incomodidad el proceso creativo rinde mejor su resultado y no sé realmente porque ocurre así¨, agrega.

Al presente, trabaja en una serie -algo que no suele hacer-, esta vez sobre la Guerra Civil Española. Con este trabajo espera poder realizar una exposición en Berlín el próximo año. ¨Quiero trabajar más series y explorar el tema, la investigación es la parte que más disfruto¨, asegura Budet, quien es representado en Puerto Rico por Walter Otero Gallery.

En la Isla, el artista colaboró con proyectos de corte social con José Jorge Díaz en la comunidad de Caimito, y con Mary Ann Hopgood en el denominado Museo del Barrio de Santurce, un proyecto que se oponía a la expropiación de casas de los residentes humildes aledaños al Museo de Arte de Puerto Rico, para dar paso a desarrollos de viviendas de alto costo.

Por lo pronto, Budet se muestra satisfecho con su estadía en Berlín y enfocado en lo que tiene que hacer. Añora el calor de su Isla, pero no le incomodan las bajas temperaturas. Nos ha recibido descalzo e igualmente se despide.

martes 10 de noviembre de 2009

José Luis Vargas y el memorial de los mitos


Todo cuento pertenece a un paisaje y el que nos ha narrado a través de la pintura el artista José Luis Vargas, se sitúa en muchos escenarios.  Aunque el fondo de sus enormes telas esté inspirado en horizontes isleños, en la campiña francesa, en los grises londinenses o en el tumulto niuyorquino, la imaginería creada nos remite siempre al terruño caribeño.

Consiste de una referencia a los elementos fantásticos -reales e irreales- de su niñez y adolescencia de los ´70, cuando la prensa amarillista daba cuenta de vampiros al acecho, de objetos voladores en busca de nativos y de enigmáticas figuras delictivas como Toño Bicicleta -mito para unos y verdugo para otros-. Garadiábolos, cuerpos amórfos, mitad gente, la otra mitad cualquier cosa, gente bestia, bestias bestias, y mensajes escritos a modo de avisos y de leyenda, se suman entre los elementos empleados con frecuencia.

Obra compleja que para nada combina con sofás ni futones, pero lista para desatar interpretaciones y conjeturas, obra obra.

Aunque subyace una carga nacional, Vargas se aparta del nacionalismo de culto y banderil, le da la vuelta, y se coloca arriba. Al igual que sus personajes flota y nos convida desde lo alto a otra mirada. El ojo a esa distancia abarca más, parece decirnos. El nacionalismo trazado es otro, el de experiencias locales, el de la memoria de pérdida y recate en el reloj biológico, el desprendimiento de la familia, y el nacionalismo enfrentado en la diáspora. Sin machete ni puño.

El artista reconoce la continua carga metafórica de su trabajo, donde la muerte y la vida se disputan el espacio sin vacilaciones, donde ninguno nunca gana. Es como morir y nacer, y viceversa, ad infinitum. Irónico y amargo, oscuro y ¨sonoro¨, sorpresa y genialidad.

Con Vargas ha conversado El Naufragio de las Palabras, de pie y sentados, moviendo cantidad de lienzos que el artista conserva en su taller ubicado en un campo de Carolina.

Se formó en el epicentro del post modenismo del Nueva York de mediado de los ´80, y en la experimentación contemporánea del Londres de los ´90. Así ha recorrido lugares por el mundo, que de alguna manera influencian su trabajo, a partir de las temáticas que le ocupan.

La referencia a la historia del arte está clara en el trabajo del artista. Desde el inicio, con sus animales que nos recuerdan a las rupestres figuras cuadrúpedas en las cuevas de Altamira, los rostros expresionistas -muchas veces sin cuerpo-, la informalidad de Tápies. El surrealismo, el trazo gestual y torpe de los abstracionistas en Nueva York, la neofiguración. Obra obra.

Vargas, cuyas creaciones estuvieron casi ausentes del ojo local mientras vivió en Europa, hace un par de años que trabaja con Iniciativa Comunitaria. Allí, coordina el Proyecto de Arte y Comunicación, dirigido a la población de pacientes adictos a drogas y deambulantes. Mediante el arte enfrenta a los pacientes con su valía y les ofrece otra perspectiva de la vida.

Esa experiencia también ha enriquecido su trabajo plástico, y al presente realiza una serie basada en las frases utilizadas por las personas confinadas en instituciones calcelarias. ¨Es sobre cómo esa cultura se transmite a la cultura popular una vez salen de las prisiones y tratan de integrase a la sociedad¨, explica.

Una de esas piezas es ¨Muerte al chota¨, un gran lienzo negro con una cabeza que flota en el agua, mientras un cielo de letras chorreadas proyecta la frase que le da título.

De su obra comenta que ¨es estar en un área de reto y complicación, por eso no lo doy todo para que la gente pueda llegar a comprenderla poco a poco¨.

Cuando realiza una pintura parte de una idea, pero en el trayecto hay mucha experimentación. Y en cuanto a las frases o mensajes que suele escribir, menciona que unas veces es lo primero que surge y en otras ocaciones es como el acento olvidado al final de la oración. ¨La obra me tiene que hacer reir aunque sea muy oscura. Que pueda moverse entre el drama y el humor, eso es lo que busco¨, añade Vargas.  

Asegura desconocer cómo los espectadores procesan sus pinturas, pero en términos generales opina que ¨hay muchas personas que no aceptan la complejidad en el arte¨.

¨El arte en Puerto Rico se ha quedado para muchas personas en el flamboyán, en el arte nacionalista, que tienen su lugar, pero el mundo ha cambiado. A veces hay mucha resistencia en poder indagar en esas referencias frescas en la obra de otros artistas¨, expresa Vargas y añade que ¨el buen arte lleva a la reflexión y a ver qué capacidad tenemos nosotros para reflexionar¨.

Por eso, se cuestiona hasta cuándo el arte va a estar reaccionando a los mercados ¨y si nos va a llevar a un tipo de introspección¨.

En este momento sostiene que no es una prioridad la venta de su obra y, en cambio, pretende desarrollar un espacio para presentar su trabajo y desarrollar proyectos. ¿Cuándo ocurrirá eso? Aún no lo sabe. Tampoco lo fuerza. Llegará.