lunes 26 de enero de 2009

RESEÑA


Pintura para un sitio específico: exploración de lo visual y otros sentidos
(Nueva propuesta de María de Máter O´Neill y Andrés Mignucci)
Cuando hablamos de pintura en el sentido tradicional podríamos decir que consiste del uso de pigmentos esparcidos sobre una superficie para crear una imagen. Sin embargo, el curso de la historia nos ha dejado ver que realizar ¨una pintura¨ va mucho más allá de esa definición. Sobre todo en este Siglo XXI con los avances de la tecnología y las nuevas concepciones de lo que es el acto de pintar y de lo que puede ser arte. Para otros la pintura es lo que fue y punto.
El escritor y artista español radicado en México, Pablo Paniagua nos habla de ¨la pintura tecnoplástica¨ como la nueva pintura. Y explica que se trata de una pintura ¨previamente organizada mentalmente y ausente de gestualidad¨.
Añade que debido a esas características la pintura tecnoplástica coincide fundamentalmente con el neoconceptualismo, ¨pues el concepto es producto de la racionalidad proveniente de un proceso mental organizado, por lo tanto, en la obra conceptual se da obligadamente un proceso previo de diseño¨.
La pintura ¨por venir¨, según Paniagua ¨ha de tener una fuerte carga de diseño en su concepción y cierto espíritu neodadaísta, como características nucleares para ser validada. Pero, para no nacer muerta, deberá de marcar la diferencia con lo ya realizado en este sentido, buscando una identidad propia que le posibilite reivindicar su lugar. Me parece entrever, una pintura de características constructivistas con una estética cercana a las nuevas tecnologías y al diseño cibernético, así como las que surjan a partir de composiciones basadas en la geometría fractal; una nueva pintura que contribuya a reforzar esa sensibilidad estético-tecnológica, signo de una cultura global que parece universalizarse tan rápidamente¨.
Luego de leer el ensayo de Paniagua, ¨Dispersión del Arte y la Pintura que viene: pintura Tecnoplástica¨, publicado en la revista cibernética Réplica 21, y al observar de primera instancia, someramente, el reciente trabajo de la artista y profesora María de Máter O´Neill y el arquitecto y profesor Andrés Mignucci, podríamos establecer cierta cercanía con la denominada pintura tecnoplástica.
Pero al adentrarnos en la concepción de ese nuevo trabajo llamado ¨Pintura para un piso específico¨ logramos capturar otras dimensiones de la propuesta de estos dos diseñadores, quienes conversaron extensamente con El Naufragio de las Palabras.
¨Pintura para un piso específico¨ es el trabajo de poco más de un año presentado en noviembre de 2008 en Casa Poli, una residencia-centro cultural situado en la Península de Coliumo, al sur de Chile.
La Casa Poli, premiada en 1999 con el AR Awards, uno de los premios internacionales de arquitectura más importantes, fue diseñada por los arquitectos Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen quienes junto a los artistas Eduardo Meissner y Rosmarie Prim, crearon un proyecto para invitar artistas en residencia, ofrecer exposiciones y otras actividades para difundir el arte contemporáneo.
La estructura de tres pisos, intervenida por los puertorriqueños en residencia, tiene múltiples niveles en su interior y varios huecos cuadrados con cristales en las paredes que permiten la visión fragmentada del paisaje. Un gran tragaluz en la azotea concede la vista al cielo.
En el proyecto de O´Neill y Mignucci, el acto de pintar se vale no sólo de los materiales no tradicionales que se utilizaron para crear la imagen visual, sino de las proyecciones y las dimensiones que se consiguieron mediante el entorno del lugar específico donde se dispuso la obra. Es pertinente aclarar que el concepto ¨obra-pintura¨ utilizado va más allá del referente a una pieza objeto expuesta, lo cual fue parte de la exploración.
O´Neill explica que su intención inicial sólo consideraba realizar una pintura para el piso y tras escuchar una disertación de Mignucci acerca del espacio, se le acercó y le propuso realizar el trabajo juntos.
Al cabo de varias reuniones, lo primero que surgió fue un diseño digital sobre 150 pies lineales de vinilo adherido a magneto, realizado por O´Neill y entregado a Mignucci. El diseño impreso consistió de legos fotografiados y manipulados digitalmente, logrando la imagen abstracta de un patrón.
El arquitecto explica que trabajaron con ¨la exploración de la horizontalidad como pie forzado y cómo sacar la pintura de la pared, y pensando que estabamos hablando de un piso para colocarla¨. Este realizó un diario donde abordó la obra anterior de O´Neill y el trabajo propio como diseñador arquitectónico. Así lograron desentrañar exploraciones previas de ideas similares a las del nuevo proyecto.
El eje central era el manejo del espacio horizontal, la ilusión de liquidez de la imagen, lograr una experiencia háptica (relativa a los sentidos) y establecer la supremacía de la pintura creada para un lugar específico.
Como parte del proceso creativo, Mignucci dice que ¨nosotros suprimimos el resultado -del trabajo- en beneficio del proceso¨, mientras O´Neill añade que ¨dejamos que la pieza nos guiara¨. Ambos aclaran que no se trata de un trabajo enteramente calculado, y sí uno donde la intuición tuvo su buena parte.
Entre los referentes previos a la conceptualización estaban la pintura ¨Mosaico¨ de O´Neill, donde presenta un baño visto desde un plano superior; su serie de 1995 ¨Suite del Caribe¨, donde se destaca la liquidez del paisaje y los espacios; y los diseños arquitectónicos de Mignucci del Santuario Santo Cristo de los Milagros (1997) en Carolina y el Pabellón Parque de los Niños (2000) en San Juan, en los cuales sobresalen el manejo creativo de los espacios y los efectos de la luz natural como elemento ¨arquitectónico¨ del diseño.
La observación de cómo crecen los jacintos sobre el agua formando una superficie-alfombra que se mueve, estableciendo un plano horizontal bajo el espacio ¨vacío¨, igual fue objeto de exploración.
También sirvieron de precedentes la pieza ¨Delineator¨ (1974) de Richard Serra, con el espacio vacío-cargado entre dos superficies horizontales; el ¨Proyecto Tindaya¨ (1996) de Eduardo Chillida y algunos trabajos de Carlo Scarpa, entre otros.
Todo el trabajo creativo y de investigación fue realizado en Puerto Rico. Pero una vez en Casa Poli, exploraron durante una semana cómo colocar la pieza que cubría un área de 12´-0¨ X 12´-0¨ (360cm X 360cm). Entonces decidieron agrupar las alfombras de la casa en el primer nivel que ocupa la sala y sobre estas dispusieron los magnetos, que estaban recortados en piezas de 2´-0¨ X 2´-0¨ (60cm X 60cm). Un espacio central quedó al descubierto a manera de área de descanso y le colocaron una almohada.
Al presentar la pieza, los espectadores pudieron caminar sobre una superficie que cedía ante el peso, experimentaron la liquidez del paisaje a través del diseño y la textura del vinil sobre el magneto, imagen que parecía extenderse hacia el paisaje del océano visto a través de los cristales.
¨Pintura para un piso específico¨ se podía observar desde los distintos niveles de la estructura, incluyendo el tragaluz del techo, estableciendo su supremacía. Además, el reflejo del suelo intervenido en los cristales de las ventanas, incluso en el tragaluz, igual podía apreciarse cuando los espectadores se acostaban sobre la almohada.
El reflejo de la imagen variaba según transcurría el día y la noche, lo cual permitió diferentes maneras de abordar la pieza y enfrentarse a otra ¨naturaleza¨, comentan los diseñadores, quienes contaron con subvenciones del Instituto de Cultura Puertorriqueña para costear parte del trabajo.
La colorida imagen digital por sí sola resulta desangelada, incluso carente de sentido hasta que se la ve interactuando con el espacio. Líquida y luminosa en el suelo acolchonado y extendida como trampantojo en el cristal, engañando al ojo y confundiéndose con el mundo exterior. Es una pieza espacial que alude a los sentidos.
En su escrito ¨La ilusión y la desilusión estéticas¨, Jean Baudrillard ha dicho que una de las características del arte actual es que ha perdido el elemento de la ilusión al lograr altos niveles de realismo ante los avances tecnológicos. Y declara que ¨una imagen es justamente una abstracción del mundo, en dos dimensiones; es lo que le quita una dimensión al mundo real y, por eso mismo, inaugura el poder de la ilusión¨.
Según Baudrillard: ¨La virtualidad tiende a la ilusión perfecta, pero ya no se trata en absoluto de la misma ilusión creadora y artística de la imagen; se trata de una ilusión realista, mimética, hologramática que acaba con el juego de la ilusión mediante el juego de la reproducción, de la reedición de lo real; no apunta más que a la exterminación de lo real por su doble¨.
En cambio, en el trabajo de O´Neill y Mignucci, quienes se valen de un diseño digital manipulado, consiguen involucrar al espectador en un juego visual donde la imagen-pintura se toca, se siente y se ve aun en su sentido irreal.
Para uno de los arquitectos de Casa Poli, Mauricio Pezo, tras recibir en Chile el esbozo del trabajo propuesto por O´Neill y Mignucci ¨lo interesante fue ver el proceso de traducción de ese esbozo a la realidad específica del lugar. En residencias -de artistas- anteriores las intervenciones en el propio espacio de la casa habían sido siempre muy laterales, muy sutiles. En este caso, la presencia rotunda del color, sus vibraciones, su saturación, inundaron completamente el ambiente de la habitación central de la casa. Pero creo que es aún más interesante leer la obra de Mari y Andrés como una propuesta abierta de un campo difuso entre proceso y autoría¨.
En su comunicación con El Naufragio de las Palabras, Pezo añadió que ¨la pieza específica es entendida como un ejercicio de colaboración, una sumatoria de fragmentos. Por lo tanto, además de operar formal y visualmente sobre un suelo específico, se ocupa de establecer relaciones contextuales en cuanto a su procedimiento de factura. De este modo, creo que uno de los mayores logros de la obra es establecer simultáneamente una tensión entre la estructura geométrica de la casa y la de la nueva pieza de color, y otra tensión entre la factura digital y mediatizada de los autores con la apertura (no sólo física, en cuanto matriz modular, sino mental) para dejar el material a disposición de los artistas locales que tendrían la aparente libertad de reformular la integridad de la pieza en un soporte diferente¨.
Una nueva versión de ¨Pintura para un piso específico¨ será instalada en Buenos Aires, Argentina a finales de este año, como parte de una residencia con el Proyecto ´ace (centro internacional dedicado al arte gráfico, diseño y nuevos medios, dirigido por Alicia Candiani), pero se desconoce aún el lugar específico. O´Neill y Mignucci sólo saben que estará en un espacio abierto y público, y que podría incluir sonido, lo cual supone nuevos retos. ¨Es un espacio más impredecible. Pero lo importante es que la pieza es un instrumento de investigación, aquí resalta la intención de que el acto de hacer es el acto de pensar y crear¨, declara Mignucci.
Consistirá de una nueva pieza siguiendo el concepto original, ya que la presentada en Chile se quedó en Casa Poli, donde se puede utilizar para experimentar otras maneras de presentarla (y entonces sería otra pieza). Con esta propuesta los creadores eliminan la cualidad de la pintura que se puede trasladar a cualquier lugar en distintos momentos ya que la pieza, el entorno y el tiempo en que se presenta conforman ¨la pintura¨ y eso no se repite. En este sentido también posee características del performance en cuanto a los elementos de tiempo y espacio y la interacción del público.
A diferencia del arte tradicional al que se le podían extraer diversas lecturas en distintos momentos históricos (siendo la misma pieza), ¨Pintura para un piso específico¨ es una propuesta que mantiene su esencia pero -al igual que la acelerada experiencia de vida en estos tiempos- no necesita de mucha espera para replantearse y reinventarse según el día, la hora, el lugar y el país que le corresponda habitar.


martes 13 de enero de 2009



Desde que comenzó a experimentar con la pintura, el artista Jason Mena -sin pensarlo- ya comenzaba a ¨engancharla¨.
Y lo hacía literalmente, puesto que incorporaba ganchos de ropa con telas pintadas colgando de estos, como presagio a lo que sería su futura incursión en la creación de imágenes a través de la fotografía.
Sus telas abstractas con objetos adheridos nos remiten a las pinturas-esculturas de Robert Rauschenberg que adquirían tridimensionalidad real con su hibridación de medios al añadirles metales, sillas u otros elementos.
Mena, acepta que en sus obras no había una línea conceptual entre una pieza y otra, pero sí la intención espontánea de enganche, hasta que se topó con la fotografía hace cuatro años y encontró un discurso y una línea. Entonces se adentró en la exploración de los espacios, el manejo de la luz e incorporó el cuestionamiento de carácter social y político.
Este artista de 34 años quien ha expuesto en Estados Unidos, latinoamerica, Rusia y hasta en la República de Macedonia, estudió pintura en la Escuela de Artes Plásticas (EAP) en el Viejo San Juan y actualmente labora como fotógrafo del Instituto de Cultura Puertorriqueña, donde documenta las exposiciones de sus diferentes salas.
Frente a su computadora-taller en su estudio en la antigua ciudad, Mena conversa con El Naufragio de las Palabras acerca de su arte, la pintura y la fotografía.
Al hablar sobre la pintura, no necesariamente concurre con la teoría del filósofo y crítico estadounidense Arthur C. Danto, quien planteó a mediados de los 80 el fin del arte y posterior muerte de la pintura al sostener que se habían agotado sus discursos; pero sí la cuestiona.
¨No la quiero descartar, no la encuentro ni más ni menos, simplemente está ahí disponible para utilizarla cuando la necesite para comunicar algo. Pero estoy otra vez tratando de cuestionarme si la pintura tiene sentido para mi¨, declara el artista, quien apenas trabaja un par de pinturas por año.
Para indagar en su cuestionamiento pintará el texto ¨Until it makes sense¨ muchas veces y al final verá si hay un cambio en su acercamiento al medio.
Mientras tanto, desarrolla varios proyectos a través de la fotografía, medio al que le ve una conexión con la pintura en términos de su preocupación por el manejo de la luz.
Se confiesa admirador de los impresionistas, precisamente por esa preocupación por la luz, ¨algo que es extremadamente importante en la fotografía¨.
Relata que a raíz de un curso de fotografía que tomó en la EAP comenzó a experimentar con el medio y a fijarse en los espacios vacíos que le comunicaban cosas. De ahí llegó a los objetos y a las personas que se sumaban a esos espacios.
¨Es un proceso de exploración de lo interior en esos espacios y luego de los espacios urbanos. Me fijo en las características arquitectónicas de esos espacios y su entorno cultural¨, explica. Y añade que ¨desde un principio siempre estuve buscando destacar una realidad¨ a través de la imagen.
Su proceso creativo es largo y a veces tarda hasta un año mientras le va dando forma a un concepto a partir de un espacio observado. Dice que escruta cada espacio que encuentra o que le llega por referencia de un amigo o conocido.
Hace algún tiempo trabajó una serie en espacios interiores, vacíos y blancos, en donde incorporaba la figura humana. Bien se podían observar imágenes un poco surrealistas como una pierna que abandonaba una habitación o un cuerpo colgando de una puerta a medio cerrar. Entre otras cosas, exploraba la ausencia mediante el vacío, las sombras y -otra vez- el enganche del cuerpo. Utilizaba entonces estructuras históricas o abandonadas.
Su trabajo del último año posee un carácter más social y político, al retratar espacios abiertos, urbanos, intervenidos por la propaganda publicitaria y sus significantes. A estos les agrega mensajes apropiados o de su autoría.
¨Todo es mentira¨ es el mensaje en uno de esos gigantescos letreros en medio de un área residencial y una avenida en Isla Verde, captado en una fotografia. Aborda el tema de la isla-paraíso tropical que se le vende al turista y a los nativos, en contraposición al paisaje del tapón, la falta de planificación urbana, el deterioro y ¨la calidad de vida¨ que estos suponen.
En otra foto de esta misma serie de paisajes urbanos, presenta una área residencial con otro ¨billboard¨ y el mesaje ¨Now is the time¨. Una carretera que parece infinita divide la comunidad de los vivos de un cementerio aledaño.
El mismo mensaje ¨Todo es mentira¨ lo puso a sobrevolar en un ¨banner¨ hace un mes durante la pasada edición de la feria de artesanía Bacardí en Puerto Rico, donde se congregaron ese día 17,000 personas. Dice que se trató de un experimento ya que no puede medir a cuántas personas realmente le llegó el mensaje o si lo entendieron.
Mientras, en República Dominicana capturó la imagen de un Mercado un día feriado, donde sólo se observa el lugar cerrado y junto a este un ¨billboard¨ con el mensaje ¨Physically absent and yet perceptually present¨. Se refiere a la imagen del subconciente que reconstruye el bullicio típico de estos lugares en un día normal.
Mena, con esas imágenes reforzadas con ¨textos-slogan¨ explora lo que es el ¨marketing¨, de cómo se mercadea la cultura y ¨cómo muchas veces se va distorsionando la realidad¨.
En la próxima feria Circa 09 en San Juan se propone presentar un proyecto que consiste de mensajes impresos en camisetas que regalará al público, con un discurso sobre el capitalismo. ¨Making it public¨ incluirá frases apropiadas del escritor alemán Bertolt Brecht, así como frases de personas con las cuales ha interactuado o que ha inventado.
¨Para mi lo importante es que la pieza cause una reacción y te saque de la zona de confort -sea pintura, fotografia o camisetas impresas-¨, destaca Mena, quien también ha hecho video y performance.
En uno de sus notables trabajos de 2005 se incluye como parte de la obra al escanear su rostro y producir nueve fotografías de gran formato que presenta el tema de la identidad en la serie ¨Expanded proportions¨. En estas sobresalen la expresividad del rostro deformado, agrandado hacia los lados. Aunque distintos, un poco hacen recordar los grotescos rostros deformes de gran fuerza expresiva de Egon Schiele, quien también se incluía como figura de su obra.
Una nueva serie que trabaja está totalmente dedicada al asunto de la luz en paisajes monocromos, que llama ¨The imaginary has no depth¨.
Mena, quien fue uno de los fundadores del espacio alternativo de proyectos de arte =DESTO, produce un arte refinado, que requiere más de una mirada del ojo común para acercarse a sus variadas lecturas y compresión. Incluso los textos, aunque en ocasiones resulten literal, siempre tienen algo más que decir.

domingo 11 de enero de 2009


Catherine Matos Olivo escarva y rebusca en la memoria para desnudar el alma. Llega hasta ese lugar de los sentimientos a través de la arqueología en sentido literal y figurado, y al final de ver su obra no nos queda más que tragar hondo.
Con piezas desenterradas, encontradas, con dibujos catárquicos, incluso con una pared rasgada, descubre una parte de la historia -su historia- y nos hace cómplices de ciertas realidades.
Comienza a documentar los vaivenes del paso del tiempo y la cotidianidad familiar a partir del Alzheimer de su progenitora y nos lleva a ponernos el sombrero del hijo, del familiar, incluso del paciente. Y otra vez tragamos.
En eso consiste parte del trabajo de Matos Olivo, quien estudió pintura en la Escuela de Artes Plásticas (EAP) en San Juan y recién completó una maestría en nuevos medios en el Transart Intitute en Austria.
En su casa taller -objeto de sus excavaciones-, en Toa Baja, recibió a El Naufragio de las Palabras para compartir su trabajo y sus inquietudes.
¨Yo dejé de pintar en el 2005 porque ya no cubre las necesidades que tenía y comencé a usar el video, la fotografia y hasta proyectos en la web, y arte que incluye teleconferencias¨, expresa Matos Olivo y menciona que ¨trabajo con la fragmentación del tiempo, de lo que es real o no¨.
Sus últimas pinturas son de 2003 como parte su comentada exposición IRIS, en la galería Guatibiri en Río Piedras.
En esa ocasión presentó tres muestras de trabajos que incluían 75 pinturas en pequeño formato, fotografías y dibujos.
Con esa muestra exploraba y documentaba el proceso degenerativo de la enfermedad de Alzheimer. Con las pinturas mostraba escenas cotidianas de los regalos que le hacía su madre, de los objetos colocados en lugares inusuales, todos acompañados con las conversaciones familiares. Son frases, en ocasiones coherentes, en otras ausentes de sentido como los poemas dadaístas donde se subvertía el orden de las frases y palabras para crear un nuevo texto ausente de significación lógica, pero esta vez surgen de un proceso físico incontrolable.
Se trataban de piezas anecdóticas con una fuerte carga expresiva y emocional.
Las fotografías capturaban los objetos atesorados por su madre como una extensión de la memoria perdida. Incluían colecciones de figuras en porcelana, entre otras.
Mientras, los dibujos consistían de los trazos que realizó su progenitora durante tres años, donde se percibe la degeneración de la línea conforme avanzaba la enfermedad. Un proceso terapéutico se convirtió en un discurso plástico para retratar una realidad.
¨Yo creo que los artistas no se pueden alejar del tema de la memoria porque sin tu memoria no eres nada. Tú eres por tu memoria y eso estaba presente en la muestra¨, declara Matos Olivo.
La artista volvió a retomar el tema en su exposición JM-19 de 2008, donde ocupó por completo la casa de su infancia y la sometió a un largo proceso de investigación que incluyó la excavación en el patio ¨y en las paredes¨. Utilizó video, fotografía, intervenciones e instalación.
Del patio recuperó materiales del pasado, objetos encontrados, y en las paredes llegó hasta el cemento luego de raspar capas y capas de pinturas de toda una vida. Además, documentó la construcción de la casa, que surgió del proyecto de modernización de la Isla, siendo ésta la primera urbanización en Levittown.
Este trabajo fue parte de su proyecto de tesis en Austria, ¨Analogía y catarsis: la enfermedad de Alzheimer y la desintegración de la memoria y el espacio¨. Matos Olivo se ha presentado en la bienal de Estambul, en proyectos en el Tate Modern en Londres con Allora & Calzadilla, y en Austria.
Con otros dos artistas participó en el proyecto ¨Televicomunicatorium¨, que consistió del diseño de un artefacto con antenas e imágenes y lo incluyeron en el sitio de Wikipedia. La información sobre el proyecto fue retirada al detectarse que se trataba de una falsedad. La idea jugaba con la presentación de una falsedad disfrazada de ¨verdad¨ en el espacio cibernético.
Como muchos artistas, Matos Olivo ha desempeñado innumerables oficios alejados del arte lo cual dio pie a la serie de fotografías ¨Trabajo es igual a trabajo¨, mediante la cual se presenta en el desempeño de esas funciones con sus distintos atuendos o uniformes.
Al evaluar su trabajo, la artista asegura que lo importante ¨es ser fiel a mi misma, demostrar mis intereses y lo que siento¨, sin seguir las modas estilísticas dictadas por el mercado.
De la misma manera no utiliza el medio en función de la moda, aunque en su caso resulta totalmente contemporáneo. ¨Cuando creas un idea, es la idea la que te va a dictar el medio. Para mi definitivamente la idea es lo más importante -no las consideraciones estéticas-¨, agrega Matos Olivo, y dice que en ocasiones su trabajo puede parecer ¨sloppy¨ o descuidado en términos estéticos.
En cuanto al arte en Puerto Rico le resulta curioso que en un país tan pequeño, en general las personas no tengan una perspectiva de las manifestaciones vigentes.
¨Yo encuentro que es un simulacro lo que la gente común ve. Lo que está pasando en el café donde se reúne un grupo de artistas o en la casa de un artista, los intercambios que se dan, y lo que después se presenta en ciertas exposiciones es otra cosa¨, opina Matos Olivo y explica que sí se están realizando cosas diferentes y mucha gente no se entera porque no las visitan o no son reseñadas.
¨Para mi una de las cosas que más aprecio en una exposición es la interacción con la gente, los que saben de arte y no, ver qué les interesa y cómo reaccionan¨.
Al presente la artista se dispone a iniciar un nuevo oficio, el de profesora en la EAP, mientras le da forma a varios proyectos conceptuales, siempre con la memoria, el recuerdo y el olvido como campos de exploración infinita.

martes 6 de enero de 2009


Karlo Andrei Ibarra se confiesa fanático de la lectura, tanto así que si no fuera artista asegura que habría estudiado literatura.
Prefiere a los escritores latinoamericanos y de inmediato destaca nombres como Cortazar, Benedetti, Borges, Vallejo y Galeano, entre otros. Y no se le escapan varios del patio, como Angela María Dávila y Manuel Ramos Otero. La lista es larga.
Como artista conceptual cuenta que se nutre mucho de lo que lee, sean ensayos, historia, ficción y sobre todo poesía. Encuentra en las palabras escritas esa chispa que captura su atención y que no suelta hasta que encuentra la manera de transformarlas en lenguaje visual para comunicar los asuntos que le preocupan.
Para esto se vale del ¨ready made¨ al apropiarse de objetos cotidianos que transforma al quitarle o añadirle elementos, y les confiere otra vida.
El encuentro de El Naufragio de las Palabras con Ibarra, de 26 años y egresado de pintura de la Escuela de Artes Plásticas en el Viejo San Juan, ocurrió en la librería La Tertulia en Río Piedras, rodeados de libros y entre sorbos y sorbos de varias tasas de café.
¨Mi trabajo funciona como un documento para ejercer ciertas reflexiones relacionadas con la identidad política, social, además de cuestionar muchas veces las fronteras culturales y geográficas desde un punto de vista sicológico¨, declara el artista.
Añade que su trabajo ¨se apoya en ocasiones de ciertas acciones como caminar, observar e identificar las distintas relaciones entre entorno e individuo y sus distintas significaciones que como resultado aluden a temas como migración, identidad, globalización, etcétera¨.
Con su trabajo ofrece una mirada a los problemas o realidades latinoamericanas que le son cercanas por su composición familiar. Ibarra es hijo puertorriqueño de padre chileno y madre uruguaya, hermano de dominicana y familiar de argentinos.
Todo ese entorno está contenido en gran parte de su trabajo, como en una de sus piezas más notorias y que ha recorrido algunos lugares distantes. Se llama ¨Flesh map¨ y fue realizada como parte de su tesina de graduación.
Cuando pensó que todo había terminado con dicha pieza tras no ser aceptada en la Muestra Nacional de Artes Plásticas (2006) del Instituto de Cultura Puertorriqueña, la misma llegó a la Tercera Bienal de Bucharest en Rumania, estuvo el pasado mes en la feria Scope Miami con el grupo The Storehouse Group y ahora se encuentra en Suecia en el Museum of Umea University.
¨Flesh map¨ es la fotografía de un mapa de las Américas realizado con carne de res, mediante el cual hace su comentario acerca de la realidad económica de la región. En Bucharest, por ejemplo, la fotografía de gran formato fue presentada junto a una versión del mapa con carne fresca.
Ibarra comenta que el medio no importa, sino la idea que pretende comunicar. Por eso, una de sus piezas consiste de una alfombra con el texto ¨Cuando teníamos todas las respuestas nos cambiaron la preguntas¨, presentada en Washington siendo parte del proyecto Landings, que agrupa a artistas latinoamericanos.
En la feria Circa y la Feria de Arte Sonoro, ambas celebradas en el 2008 en la Isla, presentó una carretilla de construcción preparada con un tocador de discos compactos, para que los obreros de la construcción puedan interactuar con la música popular mientras desempeñan sus funciones. La intención de la pieza era documentar esa acción y explorar los distintos estilos de música que prefieren los trabajadores.
A Cuba llevó ¨Continental¨ en 2007, un letrero en neón con la frase ¨Vivir en América¨, el cual se mantenía encendido con la energía solar de Cuba. Explica que el neón estaba alterado para que se fundiera en cualquier momento ¨como si el concepto de América estuviese condicionado¨.
Esta pieza con su carga irónica nos recuerda los letreros y textos de neón de Joseph Kosuth y Bruce Nauman de mediados y finales de los 60.
Aunque Ibarra estudió pintura menciona que ¨lo más que me gusta ahora es el objeto intervenido porque también tiene una carga semiológica¨.
En su proceso creativo, luego de llegarle las ideas iniciales a través de la literatura, dice que en gran parte de los casos ¨pienso primero en esa idea como si fuera en pintura¨ y luego la desarrolla de manera conceptual.
A pesar de la exposición de sus obras en eventos importantes, el artista declara que la venta de piezas conceptuales es más difícil, sobre todo en Puerto Rico.
¨Yo no me preocupo por venderlas. Hacer arte conceptual es no tener carro, casa, no tener nada. Pero tampoco me intereza¨, expresa el artista, quien presentará una instalación este año en Badajoz, España, alusiva a las campañas políticas en la Isla.
Entre sus aspiraciones están que se de un junte y un intercambio notable entre los artistas locales y sus homólogos del resto de latinoamérica. ¨A pesar de las carencias, ellos -los latinoamericanos- son bien activos, por eso son mi ejemplo. Puerto Rico tiene una cultura bien latinoamericana, pero tiene una pantalla que no deja ver eso¨.
A la búsqueda de su comentario sobre el arte contemporáneo en la Isla dice que ¨veo una diversidad y una independencia de los artistas, sin ataduras de una institución y eso es positivo¨.
La estética de Ibarra es poética y desconcertante en ocasiones. Por eso la carretilla con música, por eso la carne cruda que forma un mapa. De seguro está a punto de ser más visceral y eso también es latinoamericano.