Teresa López: arte y documentación
A una década de iniciar el proyecto Orificio, la artista y profesora Teresa López concluye una etapa de esta publicación, la cual sirvió de plataforma para que decenas de artistas impulsaran trabajos y propuestas, y entablaran un diálogo impreso y visual con los seguidores del arte contemporáneo en Puerto Rico.
López logró editar seis ediciones de Orificio, que dan cuenta del trabajo creativo realizado durante los pasados años, ejemplares que constituyen una importante documentación, sobre todo, ante la falta de espacios para las manifestaciones alternativas en los medios de comunicación tradicionales.
Como bien admite López en entrevista con El Naufragio de las Palabras, Orificio es parte de trabajos independientes iniciados por otros, como el espacio cibernético ¨El Cuarto del Quenepón¨ de la artista y profesora María de Máter O´Neill a mediados de los ´90, que surgieron como proyectos experimentales y que han significado aportaciones relevantes para la escena puertorriqueña del arte.
Orificio surgió en 1999 mientras López se desempeñaba como profesora en el Departamento de Imagen y Diseño de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico (EAP) y se interesó en abrir un espacio para que los estudiantes se relacionaran con la producción artística e intelectual de la facultad.
¨La escuela en sí era un lugar en donde estudiantes y profesores socializaban y, de ello surgían muchos intercambios interesantes, ocurrían numerosas tertulias y discusiones sobre arte, pero no existía manera alguna de teorizar y/o producir, tanto como de canalizar tal información a un nivel más formal. Eso también se extendía al mundo del arte en general¨, señala la artista.
¨Me surgió la idea de que Orificio podía funcionar no sólo para documentar o publicar lo que el artista como colaborador deseara -si censura alguna-, sino para que fuese un espacio de exhibición en sí mismo. En este último caso, era como si la página fuese una pared donde éste podía exhibir su pieza (preferiblemente hecha para su página, a modo de una obra ´site specific´¨, relata López, y agrega que realizó una convocatoria abierta e inclusiva ¨porque creía que debía de romper con el ´claquismo´ del cual adolecían los distintos grupos dentro de la EAP¨.
Al pasar revista sobre el inicio de su proyecto menciona que la convocatoria generó mucho entusiasmo entre la facultad y la entonces decana académica Doris Schnabel logró conseguir fondos para imprimir la publicación. ¨Yo monté las dos primeras ediciones en mi tiempo libre, sin paga; tiraba 500 copias y luego las distribuía entre la comunidad académica gratuitamente. Pero las cosas cambiaron en 2002 durante el proceso de producir una nueva (y tercera) edición, bajo la administración de una nueva Decana académica, quien se oponía al proyecto¨.
¨Lo que sucedió fue lo siguiente: a través del esfuerzo de la entonces directora de Departamento de Imagen y Diseño, Maryanne Hopgood, la administración me había prometido un mejorado auspicio, el cual permitía imprimir 1,000 copias y también ganarme algún dinero por mi esfuerzo. Pero la Decana nos indicó que la Rectora, Marimar Benítez, había indicado (a última hora) que si no se constituía una junta para seleccionar los trabajos sometidos por la facultad, retiraría el auspicio. Naturalmente, eso suscitó varias polémicas. La facultad estaba molesta y, por supuesto, yo me encontré en una encrucijada. El problema más grave que enfrentaba era que ya había hecho la convocatoria y la facultad ya me había entregado sus colaboraciones. Además, tal mandato vino luego que ya casi había concluido la parte del diseño y montaje de la publicación¨, explica López.
Luego, tras no aceptar condiciones impuestas, la EAP le canceló los fondos y eventualmente sus contratos como profesora, y en adelante las ediciones de Orificio estuvieron desvinculadas de la institución académica. A partir de 2003 el proyecto operó de manera totalmente independiente y abierto a la comunidad artística en general y recibió subvenciones del programa de Apoyo a las Artes del Instituto de Cultura Puertorriqueña.
Propósito cumplido
¨Orificio fortaleció la idea de que era posible hacer y darle continuidad a una publicación de arte de tipo no comercial. También creó un espacio alterno donde los mismos artistas podían publicar su propia producción artística e intelectual. Esto, a mi entender, es un factor muy importante ya que, en el mundo del arte, la voz del artista está canalizada a través del sistema mismo por el historiador, el crítico o el ensayista, además de que entre él y el público media toda una serie de filtros: los coleccionistas y las galerías, así como por las instituciones culturales, educativas y artísticas, o la prensa, etc.¨, destaca López, cuando se le pregunta sobre los logros de Orificio.
¿Qué fue lo más difícil durante todos estos años? La artista menciona la falta de recursos económicos.
¨Para ser honesta, lo difícil del proyecto ha sido realizar todo el trabajo de producción y diseño, promoción, distribución y otros gratuitamente. No obstante, lo más difícil ha sido no haberle podido pagarle nada a los colaboradores. Los artistas tienden a sufrir de un cierto tipo de humillación: todo el mundo quiere algo del artista pero casi nadie quiere pagarle lo que su trabajo vale, después de todo, es un profesional, fue a la Universidad, obtuvo un título y tal… !y allí estaba yo, siempre pidiendo que me hicieran algo de gratis, detrás de ellos, que casi nunca tienen tiempo para nada! En ese sentido, Orificio es un proyecto que ha sido subvencionado principalmente con el amor al arte.¨
Algunos de los artistas que han colaborado con la publicación son Carmen Olmo Terraza, Charles Juhasz-Alvarado, Ana Rosa Rivera Marrero, Maryanne Hopgood, Carlos Fajardo, Kristine Serviá, Teo Freytes y Adal Maldonado, entre muchos otros.
En términos generales López entiende que su proyecto cumplió el propósito de ser un espacio alternativo al ¨oficial¨, tal como lo hicieron previamente otros artistas como Luis Hernández Cruz, Oscar Mestey, Mari Mater O’Neill, Teo Freytes y Javier Martínez, con publicaciones autogestionadas.
¨Entre los artistas mas jóvenes han proliferado numerosas iniciativas propias para publicar o hacer obra tipo publicación o crear proyectos artísticos que generen publicaciones. Un ejemplo de este tipo de iniciativa es Publica, organizada por Kristine Serviá. También muchos artistas emergentes se han dedicado a crear otro tipo de espacios de artistas: galerías, blogs, eventos, etc.¨
Con la sexta edición Orificio llega a su fin. López declara que el tiempo que requiere y el costo de producción (tenía que invertir de su dinero a pesar de los auspicios) la han llevado a tomar esta decisión. Sin embargo, aclara que no le molestaría que otra persona le diese continuidad, ¨siempre y cuando se mantuviese en la misma línea¨.
A dónde se dirige Teresa López
Recientemente la artista se graduó en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y El Caribe, donde obtuvo un máster en Estudios Puertorriqueños y ahora se dirige a cursar el doctorado. Dice que contribuirá al mundo del arte desde diferentes iniciativas.
Cuando se le pregunta si está trabajando piezas de arte, de inmediato lanza su respuesta. ¨Siempre, siempre hago obras de arte en mi cabeza o en bocetos, es una fijación, una manera de pensar particular de mi mente, o una neurosis, no sé. En realidad, es lo que me impulsa por el mundo y la única manera que tengo de interpretarlo, de darle un mayor sentido. Pero cuando debo de producirlas (también es una necesidad, como alimentarse) me dedico, por lo pronto, a realizar obra digital, que es la más inmediata, pues con sólo la computadora me basta. Algún día volveré a mis raíces, a la fotografía y a la pintura (ambas son disciplinas que estudié en la universidad) y también a trabajar con la cerámica. Esas tres disciplinas son mis raíces, en cierta manera. Y hay una cierta poética en ellas que el mundo digital no puede replicar.¨
López menciona que se encuentra en momento ¨muy determinante, coyuntural¨ como artista. ¨Se abren nuevos caminos y trato de dilucidar hacia dónde dirigirme. Por lo pronto, me interesa trabajar proyectos de arte y diseño que sean colaborativos y que superen el sistema del arte actual, tan comercializado. Lo que antes se definía como arte ha cambiado tanto y existen tantas y tantas posibilidades creativas que pueden impactar de distintas maneras el entorno que me siento como una niña de 4 años en una tienda de dulces.¨

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