jueves 25 de junio de 2009

Perfil: Radamés Figueroa


Radamés ¨Juni¨ Figueroa: de lo informal a lo formal
Al fondo, en la última mesa de la esquina en La Sombrilla Rosa, exactamente frente a un mural grafitero de Sofia Maldonado, está sentado Radamés ¨Juni¨ Figueroa. El joven artista frecuenta este bar sanjuanero de ensordecedora música, donde se siente cómodo para hablar de su trabajo.
Los contrastes marcan su personalidad y su obra. De aspecto relajado e informal, por momentos se mueve al ritmo de la música punk-rock y tan pronto escucha a su interlocutor se detiene. Esta es la cita para indagar en la expresión de su trabajo, que en apariencia parece simple.
Mientras otros artistas de su generación le dan la espalda a la pintura y le apuestan a medios en boga como el vídeo y la fotografía digital, Figueroa, quien estudió pintura en la Escuela de Artes Plásticas de San Juan, no deja de presentar una obra contemporánea pero siempre con el referente al formalismo de este medio.
El diálogo con la pintura tiene un sitial importante en su trabajo y aunque utiliza con frecuencia los ¨ready made¨, estos le sirven de pretexto para regresar a los pigmentos sobre la tela. Tales objetos manipulados y recontextualizados son motivos de otros cuadros o como acompañantes-extremidades de algunas piezas.
Ese es el caso del ¨Espanta polvo¨, una obra de gran formato que muestra a un hombre con capa, y que fuera presentada recientemente en Galería 356. El individuo -inspirado en sí- lleva una camiseta con la imagen de una calavera, unos calzoncillos floreados y unas medias, que esta vez son reales, las cuales comienzan en el cuadro y terminan en el suelo. La capa alude al periodo clásico, cuando los caballeros las cargaban como parte de su atuendo, pero llevan púas de metal.
Sobre esto, Figueroa -natural de Bayamón- explica que su trabajo muestra un constante referente a la historia a través de objetos o símbolos, con un lenguaje irónico y buslesco, pero enmarcado en la contemporaneidad y las sub culturas. Igual ocurre con la pieza que le mereció el primer premio del Certamen Joven de Oriental 2009, donde presentó la pintura de un índigena que lleva zapatillas de correr.
Aunque utiliza variados medios, siempre prevalece la pintura. ¨Es un reto mantenerse pintando en una época en que le tecnología domina todo. No debería morir la pintura¨, destaca el artista, quien ha logrado presentar su trabajo en y fuera de Puerto Rico, y forma parte de la cooperativa de artistas del curador Pablo León de la Barra, que lleva proyectos en diferentes partes del mundo.
En términos generales su obra nace de la calle, de sus continuas caminatas o visitas a sus amigos, principalmente músicos de bandas alternativas que van de parada en parada por todas partes. En ese sentido admite la influencia del artista belga Francis Alys, quien ha desarrollado una obra a partir de sus experiencias de caminante por diversas ciudades.
Hace algún tiempo Figueroa comenzó a utilizar en instalaciones y pinturas calzado deportivo (tenis) que presenta como tiestos con plantas sembradas. Dice que esto también es el producto de sus caminatas, al ver que la personas utilizan cualquier objeto para improvisar envases de siembra o cambiarles su función original para cubrir una necesidad inmediata.

¨Siempre está la estética que se nota viene de la misma idea, una estética simple. Yo como artista no puedo pensar en obras de arte que resulten caras y trato de bregar con lo que me es accesible y luego lo combino con la historia del arte¨, explica.
Comenta que al ver su obra, las personas ¨se divierten y se rien, le encuentran esa parte irónica¨ o se identifican, como ocurrió durante la pasada feria de arte Circa Puerto Rico 2009, donde presentó ¨Fuente¨, una instalación cuyo nombre hace referencia a ¨Fountain¨ de Duchamp. Su fuente tropical con licor tenía insertado un coco en el medio desde donde brotaba la bebida.
Trabajos anteriores de Figueroa incluyen unos murales pintados sobre techos de casas en el sector La Perla en el Viejo San Juan, los cuales pueden apreciarse desde las calle altas. Allí pintó dos murales con motivo de piel de animales, un proyecto que espera sea continuado por otros artistas con sus diversos lenguajes.

Entre sus planes están realizar trabajos que incluyan la música de una manera más concreta y no como referente a través de símbolos como lo ha hecho hasta ahora.
¨Me interesa continuar trabajando en mis ideas y organizar proyectos, mezclar la música, la ropa y todo con una estética de la subcultura punk¨, indica el artista, quien ha diseñado camisetas que han sido utilizadas por amigos músicos para sus presentaciones.
Se confiesa admirador de Duchamp, de su amigo José Lerma -quien se abre paso en el mundo del arte fuera de la Isla- y del arte que se hace en Latinoamérica. Pero sobre todo, de Alys.
Y aunque sigue la cultura punk, se siente influenciado por los situacionistas (aunque su trabajo no necesariamente resulta político) y admira el graffiti, regresa a lo formal y se muestra conservador. Rechaza que exista cabida para todas las manifestaciones en lo espaciones tradicionales para el arte y por eso le desagrada que el graffiti se saque de su contexto de la calle y se coloque en galerías. ¨Soy bastante formal dentro de la estética callejera. Lo bonito del graffiti es el acto anárquico¨.
Figueroa describe el arte ¨como un estilo de vida, un vehículo que el ser humano puede utilizar para compartir ideas, muchas veces utópicas, a veces funcionan , otras no, y para dejar saber que existimos¨.