viernes 24 de abril de 2009

RESEÑA

De ferias, trienales y pulgueros
Terminó el fin de semana de las artes en Puerto Rico y ahora nos toca evaluar cuál fue el saldo de tantas actividades. Entre los principales eventos realizados estuvo la feria Circa 2009 y su proyecto Circa Labs, la Trienal Poligráfica (que se extenderá algunos meses), El Pulguero de los Artistas, y una serie de exposiciones, visitas a estudios de artistas y a colecciones privadas, así como otros eventos relacionados con las artes plásticas.
Circa contó en su inauguración con mucho público, lo cual es normal en estos eventos de fanfarria y pasarela. Fuera de esa ocasión el público que asistió no fue tan numeroso, lo cual también se reflejó en los demás eventos que no tenían que ver con Circa. Esto no es de extrañarnos ante la crisis económica mundial.
La feria lució organizada, más pequeña que en años anteriores y con propuestas en medios más tradicionales en la línea de la pintura y el dibujo, y lució más jovial. Hubo poca fotografía, menos instalaciones y menos apuestas arriesgadas.
Luego de visitar la feria y reflexionar acerca de lo observado, pocas cosas lograron marcar un recuerdo.
En general, los puertorriqueños presentaron trabajos más interesantes (a un lado con los sentimientos nacionalistas e insularistas), pero cabe mencionar que sobresalieron los trabajos del joven artista argentino Gabriel Delponte y del español Luis Vidal.
Delponte presentó una pintura sobre panel, de gran formato, realizada con acrílico, óleo y otros materiales. Su pieza ¨Caballero¨ es una reeinterpretación de la pintura Marques de Granvy, del artista inglés Joshua Reynolds, en la que remosa la imagen al recontextualizar los personajes y elementos del cuadro original. Además, como explica Delponte al conversar con El Naufragio de las Palabras, ¨no hay un respeto de la luz en mi trabajo¨, por lo que las sombras no necesariamente corresponden a la dirección de la luz, algo ya usual en su trabajo. La colorida imagen con los provocados ¨accidentes¨ (por llamarlo de algún modo) de luz y sombra segmentan la pieza y esto nos lleva a explorar su narración de una manera inusual.

Pieza de Gabriel Delponte
En cuanto a Vidal, este presentó una serie de personajes, al parecer basados en el cuento de ¨Alice in wonderland¨, en donde los Conejos juguetones e ¨inocentes¨ se aprovechan de ese aura para cometer crímenos contra la infancia, como es el abuso de menores. El artista utiliza los simpáticos muñecos para llamar la atención acerca de una problemática mundial.
Por su parte, varios artistas puertorriqueños impusieron sus trabajos con interesantes propuestas. Tal es el caso de Carmen Olmo Terrasa, que aunque no aparecía anunciada entre los artistas en el cubículo de Art Foundation, sobresalió con facilidad. La artista presentó una de sus máscaras de gas (como las que expuso el pasado año en Galería Guatíbiri y luego en Photo Miami). Dentro de la máscara colocó un vídeo con la imagen de la jefa de fiscales interina del Departamento de Justicia de Estados Unidos en Puerto Rico, Rosa Emilia Rodríguez, y una peseta boricua flotando en el aire. Aunque el mensaje es localista -y no voy a explicar el entrelíneas- el discurso colonial, entre otros, es muy claro y trasciende lo insular, sobre todo tras los recientes comentarios del presidente nicaraguense que describió a la Isla como una colonia.
El trabajo de Ramón Miranda Beltrán con sus impresiones fotográficas sobre concreto igualmente resultó notable. Miranda Beltrán, al ser abordado por El Naufragio de las Palabras, contó que trabajar con cemento es harto conocido en la historia del arte pero su propuesta consiste en ¨imprimir¨ imágenes fotograficas a gran formato sobre planchas de cemento -sin uso de tecnología ni artefactos- logrando un efecto visual de decadencia. El artista se apropia de fotografías históricas para proponer su discurso político y social a través de alegorías que van desde la imagen en sí hasta el material que utiliza.


Pieza de Luis Vidal
Resultaron interesantes también los dibujos y pinturas de Roberto Márquez Jorge, con sus personajes multicolores cargados de ironía, un tanto amórfos, y caricaturescos. Igual mención merecen las piezas-grabados-instalaciones de Omar Velázquez que recoge al personaje de la calle y nos lo pone en ¨vitrina¨. Esta vez (en los Circa Labs). Utilizó ropa probablemente de deambulantes para formar un cuerpo que completaba la imagen comenzada en grabado y terminada en un bulto de pantalones, camisas y quien sabe cuantas otras cosas.
La pieza perfomativa de Rafael Vargas Bernard con su tómbola de cartón y la venta de boletos para luego sortear los elementos que compondrían la pintura que finalmente realizaría, igual merece su mención.
Por lo demás, el resto de las propuestas en Circa 2009 la componían pinturas, dibujos, algunas fotografías y algunas piezas curiosas.
El Pulguero de los Artistas
Vista parcial de El Pulguero
En el Pulguero, este interesante proyecto de Lisa Ladner y Carmelo Sobrino (esta vez no se le vio por el Pabellón de la Paz donde se realizó el evento), debe ser evaluado. Aunque más organizado, contó en esta segunda edición con menos artistas y mucho menos público.
El estigma de su nombre parece que nadie se lo podrá quitar. En una Isla tan dada a las apariencias, o más bien a la seudoapariencias, parece que estorba eso de ¨pulguero¨. Incluso artistas participantes comentaban sus reservas con el nombre y otros daban cuenta de las directrices de galeristas para que sus artistas no estuvieran en el evento.
De hecho, en conversaciones de El Naufragio de las Palabras, con personas relacionadas con otros eventos resultaba notable su desconocimiento sobre la actividad alternativa.
En el Pulguero hubo de todo, desde pinturas tradicionales, gráfica, fotografía, vídeo, instalaciones, esculturas y música alternativa. No sé si se requiera de más educación respecto al concepto o si requiere de otros elementos para lograr un mayor apoyo. De todas formas, galeristas y público que visitaron el evento se expresaron a favor del concepto y aseguraron que lo preferían sobre las ferias tradicionales de arte.
Trienal Poligráfica
Pieza de Christopher Cozier
Este evento cuya página web no era una página web -ya que apenas contenía información y prácticamente no decía nada- tuvo una concurrida y mojada apertura. Fue mucha la gente que asistió, y también el agua que comenzó a inundar el lugar por la lluvia. Además del agua en el patio del Arsenal de la Marina, en algunas áreas del interior de las galerías fueron notables las goteras.
Como era de esperarse el papel es el protagonista de la Trienal, como soporte para diversas propuestas. El discurso político y de corte social tan asociado a los carteles de antaño de las luchas obreras, apenas aparecieron. Atras quedaron los carteles tradicionales que durante muchos años le merecieron reconocimiento y trascendencia a la producción artística local, para dar paso a formas más contemporáneas de entender y replantearse la gráfica. En la línea directa y tradicional de las luchas obreras y sociales estaba el montaje del grupo argentino Taller Popular de Serigrafía.
Sobresalieron 14 torres de papel moneda mexicano del artista Máximo González (Oil drills, 2006), así como los montages de Jorge Machi, quien presentó dos cuadros de periódicos a los que le sretiró el texto y las fotos de todas sus páginas y dejó el esqueleto de ambos.
Christopher Cozier, de Trinidad & Tobago, colocó una paleta de carga repleta de pequeñas cajas de cartón con la palabra FEAR impresa.
Lo demás incluyó fotografías monumentales sobre ¨banners¨, variedad de impresos, libros y muchas instalaciones.
Hasta el año que viene...
Celebrar tantos eventos a la vez no estoy muy convencido de que sea una buena idea, en términos prácticos. Tal vez estas cosas funcionan en otros países, con más personas, con un mercado establecido, con una tradición de visitar espacios de arte. Es cierto que se puede aprovechar la ocasión para impulsar distintos eventos, pero no necesariamente tendremos un público flotante que irá de Circa a la Trienal y al Pulguero, y de ahí a los estudios de los artistas, a los Circa Labs y a otras exposiciones independientes.
Tal vez nos falta educación al respecto o necesitamos otro tipo de organización, pero la realidad es que con un mercado reducido nadie quiere que sus compradores o simples espectadores se les vayan para otros eventos. Habrá personas (coleccionistas o quienes sean) que buscan artistas específicos, o que buscan innovaciones, pero ¿cómo armonizamos esos posibles intereses para estimular un mercado pequeño donde cada cual hace lo suyo, y la camaradería entre organizadores -que también tiene un precio- se queda en una sonrisa?
El planteamiento principal es cómo lograr movilizar a las personas para que apoyen tal o cual evento. En este sentido, tal vez El Pulguero -aunque obviamente consiste de otro tipo de actividad a la de Circa y la Trienal- debería contar con una programación educativa ajustada a su concepción para que más personas -y los artistas- entiendan su propósito.
Después del fin de semana del 17 al 20 de abril de 2009 hay que aplaudir los distintos esfuerzos -los apoyemos o no- porque es mejor tener algo que nada. De todas formas hay una mirada -cierta mirada- a la Isla. Sólo que en adelante reflexionemos todos y veamos desde el balcón de cada cual qué es lo más conveniente para que la escena local del arte gane. Que los eventos no se conviertan en pretexto para apoyar agendas personales disfrasadas de compromiso con las artes. Y no es que sea malo que cada cual tenga su agenda y sus intereses, pero lo menos que podemos esperar es que todos estemos claros, sobre todo cuando se utilizan fondos o bienes públicos.
Ya veremos que pasa el próximo año. Ya nos quedan menos de 365 días para ir pensando cómo se deben reenfocar estos asuntos.