martes, 30 de diciembre de 2008

RESEÑA


Roberto Silva: La desgracia y la belleza en Ofelia
La experimentación corporal que observa en performeros y actores, ese movimiento inusual, y sus indagaciones del personaje de Ofelia de Shakespeare se concretizan en la serie de pinturas al óleo que el joven artista Roberto Silva presentó en diciembre en Galería Guatibiri en Río Piedras.
La teatralidad de la imagen es fundamental en estas piezas de pequeño y mediano formato, donde afloran aspectos sicológicos del personaje central, tan interpretado por artistas, y sobre todo por poetas y estudiosos.
Silva reside en España, donde ha interactuado en la escuela de expresión corporal El Laboratorio en Barcelona, y de esta ha recibido la influencia del trabajo escénico y el performance. Con El Laboratorio ha participado como dibujante en algunas presentaciones experimentales basadas en el personaje de Ofelia, en Barcelona y Oslo, recogiendo con trazos los movimientos de las actrices Elena Bylund, de Noruega, y la mexicana Rebeca Martin.
Esta vez ha transmitido al lienzo dichas interpretaciones corpóreas creando su propia Ofelia.
Según la historia, el Príncipe Hamlet asesina equivocadamente a Polonio, padre de su amada Ofelia. Dicha muerte ocurre durante un confuso incidente cuando el Príncipe Hamlet discute con su madre Gertrudis, quien se ha casado con el hermano de su fallecido esposo, el Rey Hamlet. Al creer que era su tio y padrasto el que escondía tras una cortina lo embiste y luego se da cuenta que se trataba de Polonio.
Embargada por la locura, Ofelia se va a recolectar flores y se lanza al río, donde muere ahogada.
En su investigación, el joven artista egresado de la Universidad de Puerto Rico, se acercó a la famosa Ofelia del pintor prerrafaelista John Everett Millais, pintada entre 1851-1852. Para esto viajó hasta Amsterdam, donde estudió el cuadro, una pintura al óleo que en su época no fue bien elogiada.
A diferencia de la Ofelia de Millais flotando apacible sobre el agua, con el traje abultado y las flores recolectadas muy cerca de sus manos, la de Silva se nos muestra repleta de dramatismo.
Vemos a la Ofelia perdida con un aura de cierta santidad, con el estigma de la desgracia en su mano abierta y con la expresión del que busca una explicación.
Vemos a ofelia, de torso desnudo, enterrando en su boca su puño izquierdo -el mismo que nos muestra con el estigma-, y con su otra mano crispada. Parece un acto de antropofagia, pero más bien quiere tragarse su dolor o devolverlo.
Vemos a Ofelia inocente recogiendo flores, sentada en el suelo, enajenándose de su desgracia.
Vemos a Ofelia desnuda, tirada en el suelo boca arriba con los brazos abiertos hacia atrás y los ojos brotados. De fondo vemos las piernas del caballero que parece haberla sacado del río.
Son telas rosadas y grises, e imágenes de profunda expresión corporal y sobre todo facial.
Mientras Millais pinta un ambiente rodeado de vegetación con el cuerpo femenino flotando plácido sobre las cristalinas aguas, Silva le saca la belleza a la desgracia sin esconderla ni disfrazarla. La confiere con la forma. Su paisaje o telón de fondo parecen gasas o niebla, dejando que únicamente el cuerpo comunique el dolor y la expresión.
Silva ha dicho que ¨esta sumersión en Ofelia intenta reflexionar acerca de la brevedad de la vida, la muerte, el amor y la locura¨. Lo consiguió.

domingo, 28 de diciembre de 2008


Al paisaje de Río Piedras, con su vida universitaria, las ventas de quemazón, la ¨convergencia¨ social, el deterioro, las librerías, los viejos edificios, la modernidad del tren eléctrico y los deambulantes, se han sumado recientemente otros personajes.
Se trata de figuras conocidas pero no observadas. Son el referente de los malolientes, los que piden la peseta, los que duermen cada mañana en las marquesinas de las tiendas mientras los otros caminan al trabajo, la Universidad o a donde sea.
¿La novedad? Que estos personajes no piden pesetas, no expiden un fuerte hedor ni se inyectan drogas. Son figuras estáticas acomodadas en un muro o en una banca, a las que podemos mirar sin temor, incluso tocar.
Y están allí justo para eso. Para mirarlas, reflexionar y hacernos preguntas. Están acostados, caminando, sentados, en agonía, espaciados.
Ese es el imaginario que ha capturado el artista Omar Velázquez, a fuerza de gubias enterradas en planchas de maderas para mostrar a través de la xilografía y la pasquinada por la ciudad, esa otra parte de nuestro entorno urbano que preferimos borrar. El tema no es nuevo, pero sigue ahí y parece que todavía no hemos sabido cómo manejarlo.
A pocos pasos de ese paisaje, en la casita taller que recien inauguró junto a otros artistas, y que la distingue como un ¨homenaje a la pobreza¨, Velázquez habló con El Naufragio de las Palabras sobre sus grabados y sus grabados-instalaciones.
Natural de Isabela y actualmente con 24 años, el joven artista menciona que siempre estuvo interesado en el arte, pero no fue hasta que ingresó a la Universidad de Puerto Rico y se inició en los cursos de grabado que supo lo que era la gráfica. Desde entonces sigue conectado con la antigua técnica, principalmente con la xilografía.
¨Fue como un amor a primera vista, eso de reproducir la imagen y ver el acabado. Me enamoré de estar cortando la madera¨, expresa el artista, quien ha logrado llamar la atención de muchos, sobre todo este año tras su participación en la exposición colectiva ¨Papel/Ciudad: imágenes citadinas¨, en el Museo de Arte de Caguas, curada por Elsa María Meléndez.
Para esa muestra presentó una pieza-instalación que consiste de un banco realizado en cartón recolectado de la basura, sobre el cual desplegó un grabado de un deambulante durmiendo.
Velazquez convierte en belleza poética una desagradable realidad universal como lo es la existencia aún de personas deambulantes, a casi una década del comienzo del siglo XXI.
Estos personajes son recurrentes en su obra. Siempre los observa, les toma fotos y ha trabajado con ellos. Hace un año fue parte de un proyecto educativo con la entidad Iniciativa Comunitaria, la cual presta servicios a deambulantes, adictos a drogas y personas con Sida.
En dicho proyecto compartió con los deambulantes, se sentaba a la mesa con ellos para comer, enseñarles arte y escuchar sus historias. Este trabajo cambió la manera en que manejaba el tema en pequeño formato y entonces comenzó a realizar piezas a gran escala ¨para proponer más lecturas del trabajo¨, destaca Velázquez.
El deseo de plasmar el realismo dentro de las posibilidades que le permiten la xilografía, lo llevó a utilizar soluciones como la soya para envejecer y enmohecer las telas que imprime o pinta, y así impartirles ese ambiente de deterioro y suciedad. Sin embargo, gran parte de su trabajo está hecho sobre papel, e incluye desde las hojas con las listas de los números ganadores de la Lotería de Puerto Rico, hasta periódicos y cualquier papel encontrado.
El uso de esos materiales ¨pobres¨ son importantes para el artista por sus relación con la cotidianidad del deambulante. Esta es una característica del ¨arte povera¨ que surgió en Italia a finales de los 60, donde los artistas usaban materiales ausentes de valor y que podían conseguir en cualquier lugar, principalmente como crítica a la comercialización del arte como objeto.
¨A mi me gusta el arte pobre. El mundo del arte está medio revuelto (por los elevados precios) y esto es una manera de también hacer un comentario¨, declara Velázquez, quien formó parte de The Storehouse Group en la reciente edición de Scope Miami 2008.
En esta feria llamó la atención con la imagen del deambulante recostado, pero esta vez presentado en la misma plancha de madera de donde han salido los demás grabados.
En este viaje a Miami, dice pudo reconfirmar la calidad de los artistas puertorriqueños. ¨Me di cuenta que el arte latinoamericano es bien poderoso y me di cuenta que aquí en Puerto Rico estamos haciendo cosas bien elevadas. A nivel estético y conceptual estamos bien por encima¨.
No obstante, aclara que la falta de cultura no sólo en la apreciación de las artes, no nos hace ver lo que ocurre a nuestro alrededor.
En cuanto a las pasquinadas por Río Piedras, asegura que es parte de un impulso para hablar visualmente de estos personajes. De hecho, pegó uno de sus grabados sobre un banco de concreto frente al lugar donde duerme el ¨deambulante durmiente¨ real de su obra. ¿Se habrá enterado el actor real? No lo sabemos.
No es extraño ver algunos de sus personajes repetidos en varias de sus obras. Pero es que el artistas los coloca en diversos contextos y ambientes, lo cual también es reflejo de sus realidades. La misma ropa, la misma carga y todo lo demas.
Respecto a su trabajo, lo resume de esta manera: ¨Reflexiono sobre el individuo no-funcional, enajenado, anestesiado y establecido en una sociedad que transita de prisa, también trabajo con objetos masificados destinados a rellenar el vacío espiritual en contraposición a una idea utópica sobre la esencia y sensibilidad humana¨.
Por ahora, Omar Velázquez no se visualiza abandonando a sus deambulantes. Ya compartió con El Naufragio de las Palabras, algunas de las ideas que estará trabajando en el 2009 y que de seguro darán de que hablar.
Velázquez no sólo es contemporáneo porque realiza su trabajo plástico en estos tiempos, sino porque coloca sus grabados en otros contextos y le añade posibilidades para su vigencia en un ambiente artístico muy dado a otras cosas.
¿Cuál es su aspiración? Seguir haciendo arte.

sábado, 27 de diciembre de 2008



Durante los últimos siete años el trabajo de la artista Edra Soto ha sido eminentemente conceptual, transitando entre el performance y la instalación, y sin la intención de retomar la pintura, un medio que para algunos es cosa del pasado y para otros resulta ridículo pensar que agoniza.
Para la artista radicada en Chicago, donde completó su maestría en arte y trabaja como educadora, los días de cama tras una situación de salud la devolvieron a la materialidad de la pintura que estudió en la Escuela de Artes Plásticas en el Viejo San Juan.
Y armada de papeles y gouaches, le dio forma a una idea que la inquietaba hace algún tiempo, quizás demasiado tiempo. El proceso formal comenzó observando fotos, láminas, recortes de periódico, videos y todo lo que la acercara al icono Americano del vedetismo, Iris Chacón.
Lejos de la imagen de la mujer curvilínea con pocos paños que mostraba su trasero-coolant, escrutada por muchos como objeto del deseo carnal, o como figura denigrante de su género, incluso también presa del comentario de la envidia ante sus atributos corporales, Soto da al traste con todo y la reivindica.
Si, la reivindica como mujer en el control de su vida en un mundo machista, como mujer dueña no subalterna, como mujer ¨artista completa¨ y símbolo de fortaleza. Con esta mirada da igual si está vestida o desnuda, al contrario, la desnudez se convierte también en arma de fortaleza.
Proveniente de un hogar en Cupey en el que abundan los detalles, no es de extrañar que Soto, durante las noches familiares de su infancia frente al televisor comenzará a deconstruir al icono y comenzara desde entonces a revelarle su humanidad.
Edra Soto, durante una visita reciente a la Isla conversó con El Naufragio de las Palabras, luego del éxito de su exposición sobre la Chacón, The Greatest Companions, en el Rowland Contemporary.
La artista comenzó a establecer comparaciones entre los principales programas hispanos vistos en Estados Unidos donde un Don Francisco, a su entender, asume un rol machista con mujeres-modelos-objetos; y Escándalo TV igual explota la figura femenina con bailarinas en ¨hot pants¨.
¨Mi conclusión hasta ahora es que si una mujer se va a representar de esa manera que lo haga como Iris. Ella era la ´host´, era la que mandaba en el show, era una artista completa¨, explica Soto.
Añade que las demás que bailan ligeras de ropa hacen las veces de accesorio, mientras ¨Iris no era anónima, tenía una personalidad. Ella era la que tenía a los Chacón Dancers¨.
¨No es un personaje sencillo, tiene una serie de características que la hacen algo complejo e interesante para el estudio¨, destaca la artista.
Su obra es colorida como los escenarios de ¨El Show de Iris Chacón¨ o ¨Ahí viene Iris Chacón¨.
Soto retrata a una vedette en sus habituales bailes y emblemáticas poses tomando control del espacio y seguida por sus bailarines hombres.
No le vemos la cara nunca. En cambio muestra rostro de chimpansé, metáfora de la fuerza animal, en sentido positivo, según aclara. La vemos con sus bikinis y su gran ¨coolant¨, con sus plumas, sus pieles, de espalda y también de frente, en pose animal, desafiante, a ¨cuatro¨ patas pero no doblegada. ¨Es Iris¨, recalca Soto. ¨Me gusta mucho lo que ella representa. Cuando pinto yo dejo que sea orgánico el proceso, creando una conversación entre mi vida y la vida de ella¨.
Estas pinturas en pequeño formato son totalmente distintas a trabajos anteriores de Soto sobre tela. Son manchas en colores brillantes con los contornos de las formas casi definidos. Pinturas anteriores, como su muestra de hace unos años en la Pintadera, mostraban figuras claras sobre fondos vacíos.
Anteriormente, Iris Chacón fue el centro de una instalación realizada en una biblioteca pública en Chicago, pero se valió de objetos referentes a la vedette y no utilizó entonces la pintura.
Esta vuelta al medio de los pigmentos dejó a Soto con el deseo de pintar más -lo que es una sorpresa para ella- y recuerda que siempre habrá una base conceptual en su trabajo.
¨Mi trabajo es conceptual. Yo me enfoco en una idea y trato de trabajar esa idea¨, manifiesta la artista, quien también trabaja la fotografía, y comenta que no le interesa tener un estilo porque así su trabajo resulta más fresco.
Dice que tal vez eso sea una característica de los artistas contemporáneos, pero está clara en que no pasarán varios años y estará haciendo lo mismo como ocurre con muchos creadores.
Acerca de las tendencias en el arte, señala que ¨el arte de ahora está apreciando un poco más el ´do it yourself´ porque a lo mejor estamos saturados de tecnología¨. Por el contrario, dice, ¨el arte conceptual se nutre más de trabajar con cosas ya hechas, o ideas que otros realizan¨.
¿Para que sirve el arte en nuestros tiempos? ¨Para crear comunidad, es un lenguaje, es otra manera de expresar ideas. Posiblemente las personas que más disfrutan el arte son las que lo hacen porque es un descubrimiento de algo, de otros lenguajes. Y el lenguaje de cómo tu lo expresas es único¨.
La Chacón de Edra Soto ha sido reseñada en varias publicaciones en Estados Unidos, entre estas en New American Painters. De hecho, recientemente fue invitada a participar de una propuesta para un mural mosaico en una estación de tren en Chicago.
Su próxima exhibición será en febrero en el Art Museum of the Americas en Washington, como parte de la muestra ¨Puerto Rico geografía humana. Imágenes del Siglo XXI¨, donde participarán varios artistas boricuas.
Desde la globalización actual del arte, y alejada de las fronteras localistas, Edra Soto utiliza un personaje local pero no insular y propone una mirada abarcadora de la mujer, que bien puede ser la de Cupey, la de Chicago, la de Madrid, Melbourne, New York, de donde sea. En ese sentido y según su lectura de la mujer con su vuelta a la pintura, la Chacón -con lo suyo en los 70 y 80- fue una de las que también se adelantó a su tiempo.

jueves, 25 de diciembre de 2008

COMENTARIO




La pobreza de la cultura
Luego de desempolvar el libro de Marta Traba acerca del arte moderno en Puerto Rico, han retornado a mis manos otros textos que había olvidado durante algún tiempo. Esta vez la visita es al uruguayo Mario Benedetti y su libro ¨Subdesarrollo y letras de osadía¨ (1987), una compilación de ensayos cortos, conferencias y artículos publicados entre 1963-1986.
Uno de esos ensayos me llamó la particular atención, tras leer el escrito del artista Arnaldo Román en su página Trance Líquido, donde cuestiona la publicación en un diario local de una nota superficial acerca de los diferentes eventos de arte celebrados recientemente en Miami, donde varios artistas puertorriqueños participaron y lograron buena recepción. Román plantea el despacho del evento como una mera nota social y el descarto en esa nota de la presencia boricua con sus propuestas creativas.

15 artistas boricuas participaron en los eventos Scope
Miami, Photo Miami, NADA Art Fair y Art Basel Miami
del 3 al 7 de diciembre de 2008.

Pues bien, Benedetti ha escrito en 1986 el ensayo ¨Pobreza de la cultura y cultura de la pobreza¨, un relato de cómo bajo la dictadura en Uruguay emergieron grupos de diversas expresiones artísticas sin recursos, en contra de la corriente, sólo con la bandera de la creatividad y la reafirmación de sus ideas y compromisos, gestas que identifica como parte de la ¨cultura de la pobreza¨.
Y menciona que ¨el mayor riesgo que corre siempre la cultura de la pobreza es convertirse, tarde o temprano en pobreza de la cultura¨. Entonces explica que una vez estando en Panamá sintió estupor al ver como en el área del Canal las artesanías de los indígenas se adaptaban ¨al gusto standard de los turistas y soldados norteamericanos¨, un ejemplo de pobreza de la cultura.
Dice que:¨La demanda frívola había pervertido la oferta primigenia, y el artesano, impulsado por el explicable deseo de vender más, había renunciado a su lenguaje y a sus signos propios, en beneficio de salutaciones y palabras que ni siquiera forman parte de su contexto doméstico o imaginero¨.
Y destaca que la cultura de la pobreza ¨es casi un privilegio de las sociedades desvalidas¨, mientras la pobreza de la cultura puede ocurrir en cualquier sociedad, no importa sus carencias u opulencias.
¨El subdesarrollo agobia, deteriora, extenúa, entristece, lleva hasta a cuestionar el propio esfuerzo y a dudar de sus logros reales. Lo ciertos es que hay que ser muy tozudo y muy generoso para lidiar con el subdesarrollo, para vencerlo en cada jornada, para extraer de él un fehaciente motivo de creación y de vida¨, añade Benedetti.
Puntualiza que: ¨El creador artístico, como cualquier hijo de vecino, precisa estímulo, apoyo, solidaridad, y si estuvo dos o tres años escribiendo una novela, robándole horas al descanso, a la vida familiar, al esparcimiento, lo menos que puede esperar es que esa faena tenaz no sea despachada en una breve y lapidaria reseña, un comentario que no es el resultado de un análisis igualmente tenaz y riguroso¨.
Más adelante, argumenta que: ¨En el subdesarrollo, la cultura de la pobreza suele ser dura pero no despiadada; severa, pero no inclemente. La pobreza de la cultura, en cambio, es casi siempre intolerante, superficial y segregadora. Se siente más segura de sí misma cuando detecta, o cree detectar una frustración que cuando se enfrenta a un nacimiento, al alumbramiento de una obra de arte¨.
¿La pertinencia? El libro, como mencioné al principio, se llama ¨Subdesarrollo y letras de osadía¨.
Vivimos en el subdesarrollo (bastan dos ejemplos): Puerto Rico es una Isla donde mucho más de la mitad de la población depende de la asistencia social -entiéndase Programa de Asistencia Nutricional (PAN). Y en Puerto Rico más de la mitad de la población no tiene acceso a una computadora en su hogar.



Pieza de Arnaldo Román presentada como parte de
The Storehouse Group at Scope Miami 2008
¿Letras de osadía? Arnaldo Román, quien es un artista joven, sale de frente y expresa su indignación por la falta de sensibilidad de los medios ante el esfuerzo de los artistas emergentes que, en cambio, reciben el reconocimiento de medios extranjeros. No es falta de reconocimiento por no verse en las páginas o en las imágenes de los medios, es el mal sabor del desfase de los suyos (y los suyos somos casi todos)¨.
¿La cultura de la pobreza y la pobreza de la cultura? En un contexto distinto al Uruguay de Benedetti de los 80, vivimos la primera y padecemos la segunda.
¿Entonces qué? A Román y a todos los artistas que se esfuerzan por reflejar y transformar nuestras realidades a través del arte, un espaldarazo y que no claudiquen en sus ideales y en sus propuestas, no importa que.
Por lo demás, todos sigamos haciendo el trabajo.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Uno de los críticos de arte más influyentes de Estados Unidos, Clement Greenberg (1904-1994), escribió en 1952 en Partisan Review que ¨nunca se nos recordará demasiado lo decisiva que es la honestidad en el arte¨. Y añadía entonces que aunque la honestidad no es sinónimo de garantía ¨es esencial y nunca puede separarse de los procedimientos de talento. La honestidad sin talento quizá sea una honestidad incompleta…¨
Y justo en esa parte inicial de su escrito se puede pensar tras un encuentro con Abdiel Segarra, un recién graduado en pintura de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, quien a pesar del largo trecho que le aguarda por recorrer como artista, ya ha transitado una buena parte a sus 24 años.
Tal parece que la honestidad y el talento le han hecho merecer el respeto de la oficialidad y la extraoficialidad en el ámbito artístico local. Igual por su sentido positivo de las cosas, a pesar de las adversidades.
El encuentro con Segarra ocurrió en el pequeño estudio donde habita y trabaja en el Viejo San Juan, en el cual por espacio de casi dos horas le habló a El Naufragio de las Palabras sobre su obra, sus proyectos y sus aspiraciones.
Es este un artista dispuesto a la conversación, al que le cuesta quedarse quieto por más de cinco minutos, y quien no espera por nadie para emprender el trabajo que sea. No sólo pinta, dibuja, diseña objetos, utiliza la fotografía y realiza performance, también ha comenzado a establecer su nombre como gestor de eventos artísticos, ya sea como impulsor, curador o colaborador.
Rechaza la hipocresía de posturas éticas o morales al encarar una propuesta plástica -sea personal o de otro artista-, pero declara tener límites y dice que en el arte lo importante ¨es siempre ser fiel a mi mismo, a mis valores, no voy a hacerme de chavos a cuenta del dolor de otros¨.
De inmediato reflexiona acerca de su participación en la desaparecida galería Tag Rom en Hato Rey, donde en el 2005 desplegó dos fotografías abstractas, descritas por los espectadores como imágenes de un mantecado o un pedazo de pizza. La realidad era otra y las fotos consistían de imágenes ampliadas de las llagas de un deambulante adicto a las drogas.
Aunque comenta que para algunas personas esas fotos podrían plantear un argumento ético, se trataba de un acercamiento estético a una realidad que de otra forma resultaría desagradable, y a la cual muchas veces le volteamos la cara. (Las fotos no fueron vendidas)
Para Segarra la posibilidad de hacer arte la puede tener cualquier persona, independientemente de su formación académica, sin negar que esta provee otras herramientas y posibilidades.
¨Yo creo que cualquiera puede ser artista y cualquiera puede hacer arte. Eso lo determina el foro y el espectador. Mucho también lo decide la discusión que genere el trabajo porque invita a reflexionar porque es una pieza bella, o política, o fea¨, agrega.
Acerca del arte en la Isla menciona que estamos de tu a tu con lo que se hace a nivel internacional, pero recuerda que ¨el arte corresponde al contexto donde se realiza¨, por lo que se debe ser justo cuando se intenta juzgar o describir lo que se hace en un país y en otro.
Por eso sostiene que la literatura -sobre todo la latinoamericana- es fundamental en su trabajo y para entender los movimientos y manifestaciones en los llamados ¨países hermanos¨, de los cuales permanecemos muchas veces distanciados.
En su obra (que puede ser figurativa, o minimalista, o conceptual, u objetual), Segarra combina el dibujo con la pintura y la creación de objetos o piezas en una misma propuesta. Tal ha sido el caso de la que ha trabajado el último año, que consiste de piezas para vestir.
No son diseños de moda -aunque todo es posible-, sino camisas que visten a una y a muchas personas a la vez. Igual son camisas que te cubren a medias, imposibilitando el arropo de todas las extremidades del torso, o que apenas te dejan el rostro al descubierto.
¿Qué busca con esto? ¨Son prototipos de relaciones, son metáforas de perfiles de individuos y la idea es que la gente juegue con eso¨, explica el artista.
Entre sus ¨camisas¨ se destacan algunas con las mangas extra largas, otras con una manga ¨normal¨ y la otra tan pequeña que apenas cabría la mano de nadie. Otras camisas tienen dos mangas pero hueco de cuello para cinco cabezas.
¨Muchas veces parto de cómo me relaciono con la gente, con una pareja, un familiar y reflexiono de cómo es cada relación, de las circunstancias¨, añade, y explica que por eso hace camisas donde caben muchas personas que deben moverse juntas y depender del otro.
Al mostrar algunas de estas coloridas piezas sostiene que ¨el arte sí es una herramienta de reflexión y por eso creo estos objetos¨.
Con este mismo tema, hace pequeños dibujos y pinturas donde sólo resalta la silueta de la pieza sin ningún ornamento ni artificio. Son superficies planas y frias donde prevalece el objeto-ropa flotando a la espera de otro comentario.
Recientemente participó de un colectivo de performance, del grupo =DESTO, en el Parque Luis Muñoz Rivera en Puerta de Tierra, y creó una camisa para vestir un banco de cemento donde las personas podían sentarse.
Por otro lado, Segarra se ha mantenido al frente de varios proyectos relevantes como gestor cultural. Con su propuesta Art tracking en el espacio Candela en el Viejo San Juan, realizó con otras personas una serie de exposiciones con artistas emergentes hace un par de años. También ha colaborado en Area lugar de proyectos en Caguas; curó hace unos meses un proyecto de arte público en Cataño, y así ha participado en otros eventos en Puerto Rico, Estados Unidos y Latinoamerica, y tiene en mente muchas ideas, que espera pronto comiencen a concretarse.
Algunas de esas ideas son de base comunitaria, con lo cual ya ha trabajado este artista, quien se ha desempeñado como educador de arte para niños y en 2009 hará lo propio con personas de la tercera edad en residenciales públicos.
En 2006 creo junto a otros colaboradores la página en la Internet, Conboca, donde se anuncian exposiciones y eventos de arte, se hacen reseñas, se documentan actividades y se proponen proyectos.
¨A mi me interezaba abrir espacios de diálogo y discusión, y creo que de una manera esto también es arte¨, opina Segarra, quien dice su trabajo plástico y como gestor está influenciado por todos sus amigos artistas, profesores y profesionales de otros campos con los cuales interactua. En los muros blancos de su aposento está el reconocimiento a sus amigos con telas pintadas por algunos de ellos, donde sobresale una versión en pintura de ¨Flesh map¨ de Karlo Andrei-Ibarra.
En definitiva, la sensibilidad estética de Segarra apunta en más de una dirección, donde el ¨yo¨ no parece ser el principal frente. Tal vez ese sea el ¨algo¨ que ha de tener el artista ¨con lo que ser honesto¨, como sugería Greenberg.

Nota: Esta es la segunda entrega del proyecto 10 Contempo.

sábado, 20 de diciembre de 2008


Las siglas o la suma de dos o tres letras que no necesariamente forman una palabra nos remiten, por lo general, a una compañía, un producto o al código de algún secreto. En tal sentido W&N es la empresa de dos mentes creativas que se complementan para producir ideas artísticas desde el anonimato del código.
En este caso, el junte de letras adquiere personalidad y el trabajo realizado desenmascara a los personajes.
Y ocurre así debido al carácter de la obra hecha, cuando comienza a hablar de sus gestores.
Desde el 2005 Walter Fernández y Nani Alvarez han encontrado en la colaboración su fuerza creadora, al margen de los egos, del lado mercantilista del arte y de las tendencias complacientes.
Al pasar revista sobre lo que ha sido el desempeño de este duo se podría hablar de ¨lo inesperado¨ como una cualidad de su trabajo, tanto en el ámbito de obras creadas como en la conceptualización de otras ideas. Lo mismo realizan arte sonoro; que proponen figuras dibujadas. Lo mismo ponen a flotar un enorme lápiz en la laguna del condado con las palabras implícitas que naufragan (rozando entre lo escultórico y el ¨land-¿water?- art¨); que despliegan pancartas de gran formato para llamar la atención acerca de las tácticas de los adultos para disciplinar o reprimir la infancia.
Igual elevan a rango escultórico un pedazo de carro, o tumban (entiéndase ´dejan reposar´) una cabeza en el suelo en honor a los galeristas ¨caídos¨ que embabucan a los artistas, sobre todo a los más jóvenes.
Procedentes de disciplinas distintas, N estudió educación y W comunicaciones y pintura, decidieron que el arte habría de ser su vía de expresión y su manera de vivir. W aclara que viven del arte porque es lo que hacen; para ganar dinero ya se ocupan de otras tareas.
W&N son parte de una generación de artistas jóvenes que realizan una obra multidisciplinaria y que le apuestan a la labor artística colectiva, amparados en la autogestión.
El duo recibió a El Naufragio de las Palabras en el caserón sanjuanero donde habitan y trabajan, rodeados de sus cuatro gatos, sus libros, sus cuadros e inusuales piezas-objetos.
Para comenzar N opina que cada cual debe ¨crear su propio paradigma con las cosas como son o como deben ser. A nosotros nos preocupa lo que se enseña, lo que se aprende, porque vemos que no hay una visión holística de las cosas -en la Isla-¨.
La educación como concepto transformador y arma poderosa de cambio está presente en gran parte del trabajo de W&N. Pero no es educación panfletaria que promueve una idea con márgenes establecidos. Más bien llaman la atención para que el observador pueda reflexionar y autoeducarse.
Estas propuestas no siempre son del agrado, como ocurrió en Photo Miami hace un par de años cuando presentaron la pieza ¨Methods for obedience¨, que consistió de imágenes en ¨banners¨ de métodos disciplinarios contra niños, como un cocotazo o un correazo. Para este proyecto realizaron entrevistas a adultos en el Viejo San Juan, sobre cómo fueron disciplinados por sus padres.
¨A la gente les molestó lo que había ahí en la imagen¨, comenta N, y aclara que en ese sentido la muestra resultó efectiva porque los espectadores expresaron un sentimiento y eso provocó un comentario.
El proceso creativo de la pareja surge de las ideas que comparten a diario y van depurando hasta que determinan que lo pensado es o no viable y costo efectivo. ¨Estamos todo el tiempo pensando pero no todo se concreta, a veces es pura experimentación con materiales, y a veces lo que seguimos es cómo hacer algo con menos dinero¨, explica W.
Sus creaciones están en la línea del arte conceptual, y utilizan cualquier medio para llevarlas a cabo. N dice que se han concentrado, pero no limitado, a estudiar el arte conceptual de los años 60 y 70 que tuvo su auge en Estados Unidos, y que en la Isla también ha tenido su manifestación a partir de aquellas décadas.
¨Tenemos un interés mayor por el concepto, de cómo proponer y crear algo, más que por la mera cosa estética¨, indica N.
Ya sea una imagen apropiada o creada, o el uso de cualquier material, como un pedazo de tuvo PVC, cobra significado en las manos de W&N, quienes logran desentrañarle todas sus posibilidades. Con esto logran conferirle a la pieza o el objeto (o el material empleado) un lenguaje distinto enmarcado en un contexto socio-político. Lenguaje que por lo general es crítico e irónico, muy propio del arte conceptual.
Hasta ahora no han realizado exposiciones en solitario como W&N y han preferido laborar en colectivos en Puerto Rico y Estados Unidos, aunque reconocen que no siempre resulta más fácil.
¨El trabajo de colaboración es sumamente difícil, tienes que ceder más. Al final la idea prevalece pero cambia el medio o cómo llegar a eso que buscas¨, destacan ambos.
Lo primero que hicieron juntos fue un performance durante una premiación del polémico certamen de arte del Museo de Arte Contemporáneo en 2005. Allí invadieron el espacio disfrazados, cargaron cornetas, pitos y explotaron petardos para dramatizar la fanfarria de los eventos plásticos cuando se transforman en espectáculos de falsas adulaciones, pasarela y brilloteo.
Respecto a la escena local del arte coinciden en que hay de todo y buenos trabajos. E insisten en apostarle a la autogestión alejados de los controles de las galerías y los mecenas, lo cual les permite mayor originalidad. Según W, las galerias locales se han quedado rezagadas en su trabajo con el desarrollo de sus representados y, en parte, esto se nota con las participaciones de artistas locales en eventos internacionales donde van como parte de proyectos y no como invitados de galerias de la Isla necesariamente.
En lo referente a la ¨crisis económica mundial¨ y su impacto en el arte joven sostienen que no les afecta como artistas ya que no tienen como propósito principal la venta de sus obras. ¨Ese interés no existe. El arte no está hecho para venderse¨, destaca W.
En Internet han creado el espacio REPUESTO donde documentan el trabajo plástico contemporáneo en la Isla y divulgan proyectos creativos, como parte de su filosofía de la autogestión.
Muy pronto W&N se convertirán en padres lo que sin duda les traerá otra visión de mundo que se reflejará en el trabajo que realicen en adelante. Después de todo la preocupación por la niñez siempre ha estado rondando sus propuestas.

NOTA: Esta es la primera de diez entregas de conversaciones con artistas contemporáneos multidiscplinarios que conforman la nueva escena del arte en Puerto Rico. Se trata de artistas emergentes con cierta trayectoria y que experimentan con diversos medios para crear su propio lenguaje creativo. Con este proyecto se intenta mostrar parte del trabajo artístico que se realiza en el Puerto Rico de hoy a pesar de la ausencia de apoyo -en la mayoría de los casos- de las instituciones oficialistas que pretenden validar lo que es o no es arte, o quien es o no es artista en la Isla.

martes, 9 de diciembre de 2008

El arte en la depresión o la depresión en el arte
¿Dónde queda el arte en tiempos de depresión económica? La respuesta a esta interrogante la desconozco, pero supongo que si la hacemos en Puerto Rico, la contestación no debe ser menos que dolorosa.
Recientemente el gobierno nefasto de Bush aceptó finalmente que la nación estadounidense estaba en tiempos de depresión. Ya hemos leído o visto los reportajes acerca de la caída de los mercados bursátiles, de cómo se fue desinflando la burbuja de la boyante industria de los bienes raíces y los préstamos hipotecarios, la crisis petrolera, el desplome de la industria automovilística, y el obsceno costo económico, social y moral de la Guerra, entre otros.
La situación en la colonia ha resultado doblemente incómoda ya que como señala el trillado dicho ¨si en Estados Unidos tienen catarro nosotros tenemos pulmonía¨. A esto se añade el agrio aderezo de las tribus políticas que son las grandes responsables de nuestro caramelizado subdesarrollo.
Durante los últimos cinco años (número arbitrario) hemos visto el cierre de galerías y la contracción económica de las que aún siguen operando, lo cual ha tenido un efecto negativo en los artistas y la venta de sus obras, sobre todo entre los más jóvenes. Claro, la escena local nunca ha sido boyante. Sin embargo, además de la ¨crisis¨ inciden otros factores como la búsqueda por parte de nuestros pocos coleccionistas del arte presentado en ferias internacionales, el limitado trabajo de galeristas para difundir las piezas de sus representados en y más que nada, fuera de la Isla, y así se pueden sumar factores que actuan como tranquillas para lograr una dinámica favorable. Ni hablar del gobierno.
De otra parte, y aunque se muestre contradictorio, contamos con la celebración de ferias de arte que se supone estimulen la actividad plástica local, como Circa y ARWI. Con sus virtudes y defectos, resultan intentos, y los intentos siempre tienen sus méritos. Además, contamos con otros eventos como El Pulguero de los Artistas y la Feria de Arte Sonoro (que el próximo año celebrarán sus segundas ediciones), gesta de la promotora cultural Lisa Ladner, quien junto a otras personas, sin apoyos comerciales, con dinero de sus bolsillos, y con el recurso casi único de la creatividad, también abren espacios para divulgar y ofrecer el arte contemporáneo de artistas con trayectoria y emergentes.
Ahora, en tiempos de depresión económica, nos remontamos a Estados Unidos en aquellos años tras el desastre financiero de Wall Street en octubre de 1929 y recordamos las imágenes de desesperanza, de caras absortas, de largas filas de desempleados. Entonces, los artistas resultaron también entre los más impactados, toda vez que el arte como producto no es uno de primera necesidad.
Para campear el azote el gobierno estadounidense de Franklin D. Roosevelt impulsó el Federal Art Project (FAP), que estaba bajo su plan de política pública conocido como Works Progress Administration (WPA), que desarrollaba obra pública para estimular el empleo y la economía. Esto permitió el sustento de artistas como de Kooning, Baziotes, Guston, Gorky y Pollock, entre muchos, mediante el desarollo de arte público y murales. Muchos de estos artistas realizaron trabajos bajo la dirección de los muralistas Rivera, Alfaro Siqueiros y Orozco. Esta acción produjo miles de puestos de trabajo para artistas y miles de obras.
Hoy las realidades sociales y mundiales son otras. Mientras sentimos la recesión, nos enteramos de las ventas astronómicas de artistas como Hirst y de galerias participantes en las principales ferias del mundo, que celebran las ventas de sus inventarios. Igualmente, leemos que el Royal Institution of Chatered Surveyors, difunde en Londres que inversores en el Reino Unido están adquiriendo objetos antiguos y obras de arte para escapar a la crisis económica de los mercados financieros. El informe añade que multimillonarios de Rusia y Medio Oriente buscan costosos objetos que les puedan proporcionar un alto rendimiento de reventa en el futuro. Por el contrario, se indica que las obras más baratas, con precios por debajo de los $100,000 como cerámicas, relojes y mobiliario apenas encuentran compradores.
Luego de este corto recuento de incidencias retomo la pregunta inicial. ¿Dónde queda el arte en tiempos de depresión económica en Puerto Rico? La contestación me la ofrece Shakespeare:
Hamlet: ¿No ves nada ahí?
Reina: Nada de nada, y veo todo lo que hay.

domingo, 7 de diciembre de 2008


Re-visita a Marta Traba
A 25 años de la muerte de la crítico de arte argentina Marta Traba, en un accidente aéreo, y a pocos más años de la publicación de su ¨Propuesta polémica sobre arte puertorriqueño¨, resulta necesaria una visita por esas páginas que tantas pasiones levantaron.
Traba era enemiga furibunda de la complacencia y por eso su verbo era directo y punzante. No en valde sus críticas y comentarios sobre nuestro arte en latinoamérica provocaron malestar y muchas caras largas ante la simple mención de su nombre.
En Puerto Rico la experiencia no fue distinta. Criticó de frente el arte moderno en la Isla y escrutó la obra de algunas de nuestras ¨vacas¨ sagradas de la plástica. Ni hablar de las galerías y de los críticos de arte locales.
Hablaba entonces -acerca de esos años 60 y 70- del eclecticismo en el arte, refiriéndose a la utilización indiscriminada de estilos por parte de nuestros artistas más significativos, influenciados por las tendencias del ¨boom¨ artístico estadounidense, producto de otra realidad ajena a la nuestra.
En cuanto a las galerías decía que: ¨Se acepta como arte lo que se presenta en las numerosísimas galerías del Viejo San Juan, donde proliferan ya con una intención abierta fenicia, todas las indignidades pintadas y esculpidas que, por su referencia a las calles coloniales de San Juan, a los gamines desarrapados o a la ´fiesta española´ de mantón y castañuela (¿?), pueden ser consideradas por la invasión degradante del turismo americano como ´typical style´¨.
A la crítica isleña la retrató como ¨comentaristas cuya increíble fraseología se mueve entre los límites de la comida homenaje y el costurero de señoras, calificando cualquier cosa que se presente con las más benévolas y ditirámbicas explosiones verbales¨.
El aspecto colonial y las ¨sucesivas agresiones culturales¨ (donde incluye la española, la francesa, la norteamericana y la cubana en el exilio), fueron algunos de los factores destacados por Traba como los que mantenían a los artistas y los críticos locales en ¨el desconcierto y el desgano por buscar un estilo propio¨.
Además establecía que la situación colonial, a parte del traspaso de Estados Unidos a la Isla de sus fomas creativas igualmente había un traspaso ilusorio al creernos una sociedad industrializada.
¨…si los artistas puertorriqueños proponen valores culturales dotados de sentido y relacionados con su íntima y verdadera estructura social, advertirán que tales valores han sido progresivamente desencajados de Puerto Rico con el beneplácito de la clase media, la gran clase emergente del Estado libre Asociado, la que ha aceptado con funesta velocidad convertirse en la parodia de la sociedad de consumo y esclavizarse a la tragicomedia de comprar, tirar y volver a comprar, que parece ser su ambición más preciosa¨.
Sin duda, podemos estar de acuerdo o no con los señalamientos de Traba. Pero si le hechamos una mirada desapasionada (y ella era apasionada) a su escrito sobre Puerto Rico, en ciertos aspectos podríamos pensar que fue redactado hace muy poco tiempo. Vasta una hojeada para entender su vigencia, muy a pesar de los años transcurridos, de la post modernidad, de las nuevas tecnologías, de la globalización y de la brutal comercialización del arte.
Al filo para concluir el 2008 y a 25 años de la muerte de aquella argentina que nos estrujó en la cara incómodas palabras seguimos siendo una colonia cada vez más empobrecida que vive con la ilusión del falso desarrollo que centellean los centros comerciales, las 4X4, el Playstation, la televisión por cable y las visitas de fin de semana a Nueva York y Miami. Por un lado seguimos adorando vacas sagradas con escasa o ninguna trascendencia en el mercado global del arte, y de otra parte algunos de nuestros artistas logran el reconocimiento real hacia su trabajo fuera de aquí.
En cuanto a la crítica, salvo las reseñas, comentarios y la documentación generada principalmente en los espacios alternativos en Internet, y una que otra nota en alguna publicación impresa, lo demás no aparece.
Atras han quedado algunas cosas, mientras otras generaciones proponen una mirada diferente del arte, que otros insisten en observar con la lupa de antaño.
Nota: Ante la crisis económica, el cierre de galerias, y la ausencia de un Mercado real del arte en Puerto Rico, hace cerca de dos meses rebusque entre mis libros el escrito de Marta Traba sobre la Isla (1971) y de inmediato pensé en escribir algún comentario debido a la vigencia de su contenido. Sin embargo, me detuve hasta que visité el Box Score de Pedro Vélez en Internet, donde aludía a la necesidad de volver a leer a Traba. Entonces comencé a escribir y salió esta nota que tiene el propósito de recordar a la destacada crítico de arte y reflexionar muy brevemente acerca de nuestra escena del arte.