martes 10 de enero de 2012

Los surcos del oficio en Antonio López







MADRID - Los grises más profundos dejan de ser fríos y se vuelven cálidos en las telas y paneles de Antonio López. Más certeros los amarillos, mareados e intensos, casi sol crepuscular que todavía quema.
Millas y millas de profundidades infinitas que van desdibujando un paisaje familiar, cotidiano o añorado de ese Madrid o sus cercanías, que te dejan clavado en la contemplación.
Tras años de no exponer un conjunto importante de su producción, finalmente el Thyssen Bornemisza de Madrid ha logrado colgar y poner a relieve en más de un piso y en varias salas una muestra significativa del artista hiperrealista, en ocasión del 50 aniversario desde su primera exposición. Una retrospectiva anterior ocurrió hace 31 años en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Miles de personas han llegado al encuentro con la obra pictorica y escultórica del manchego López, en un montaje donde sobresalen bocetos y dibujos y un documental con una amplio relato de entrevistas a colegas, entendidos del arte y del propio artista.
Paisaje y cuerpo, ambos naturaleza, ocupan años de estudio de la forma y el color, y la reiteración de alcanzar la perfección ya lograda. Aposentos -muchas veces precarios, blanquesinos- y objetos cotidianos, electrodomésticos, casi imagen fotográfica desde la distancia y la evidencia de las horas y el trabajo, ya de cerca.
Hay total poesía y la inconfundible intención de detener el tiempo de esos instantes (construidos a fuerzas de tantos otros) en tales piezas, eminentemente de gran formato, y en las escultura también grandes. La entrada al museo es la bienvenida que ofrece una enorme cabeza de un niño en el patio principal. Entonces, adentro, cuerpos enteros o parte de estos.
Es evidente el constante estudio del artista antes de realizar cada pieza y cómo analiza su objeto del deseo centímetro a centímetro.
Naturaleza, arbustos y membrillos, esa imagen objeto de gran interés, de muchos dibujos y bocetos, coloridos y descoloridos, y finalmente pintura. Hay bodegones, hay relatos con personajes, ha pintado a la Familia Real.
Piel y rostro surcado por años de vida labrada en el arte con sabor a oficio duro es el físico actual de López, quien cumplió 76 años el pasado 6 de enero. Mirada profunda del que ha visto sin agotarse.
Estos son apuntes que corresponden a una lectura ligera de una tarde corta (agosto 2011) por las salas de Thyssen. Imposible una reseña respetable de un Artista que no ha hecho más que trabajar. No recuerdo la última vez que utilicé la palabra excelente -en un escrito creo que nunca la incorporé-, pero así es Antonio López.

miércoles 28 de diciembre de 2011

No me creo con derecho a nada, pero tomo la palabra

Con los signos aun presentes de la recesión económica, que en cuatro meses cumplirá seis años en Puerto Rico, el mercado local del arte como tantos otros sectores no han logrado salir ilesos. Como saldo, una reducción variable en la actividad plástica de la Isla, el cierre de galerías de todo tipo y escasas posibilidades de venta para los artistas.
Sin embargo, la llegada del 2011 con sus sinsabores y pocas esperanzas de mejoría empezó a dar muestras de cambio para las artes plásticas con un incremento en la cantidad de exposiciones, principalmente colectivas, que se han presentado como la alternativa más viable para ofrecer al espectador y al coleccionista diversidad de opciones en una misma ocasión. Eso no necesariamente se ha traducido en actividad económica.
El último año han surgido también nuevos espacios de exposiciones y divulgación de las artes, en particular en el área de Santurce, donde los gestores y artistas han identificado espacios adecuados y asequibles al bolsillo. Como ya ha sido reseñado anteriormente, en concreto se puede hablar de un distrito artístico, como lo fue en su momento la avenida Andalucía en Puerto Nuevo, donde aún quedan algunas galerías.
No obstante, en el caso de Santurce, la actividad se da de manera individual y en ocasiones se impulsa cierta cohesión con el evento Santurce es Ley, una iniciativa con un potencial de desarrollo, pero que no alcanza todavía la magnitud que pudiera adquirir. Dicha gestión tendría la posibilidad de proyectarse como una gran feria de arte -dentro de un concepto particular-, más allá de llegar a ser una actividad cervecera como se convierten algunos proyectos en Puerto Rico.
La recesión -que no ha terminado- ha debido servirle a los artistas como pie forzado para la reflexión sobre la autogestión y el impulso personal de su carreras y proyectos dentro de un marco de posibilidades reales. Con este me refiero a la exploración de alternativas coherentes y dotadas de la formalidad necesaria, aún dentro de sus carácter alternativo. El no hacerlo de este modo, y con esto no pretendo ofrecer opciones salvadoras y únicas, y menos creerme con derecho a nada, hace que las pocas opciones de auspicios y ayuda pública y privada sean siempre capitalizadas por las mismas personas para el beneficio de unos pocos.
La forma y la manera en que se hacen, se desarrollan y se presentan los proyectos, marcan la diferencia entre obtener un resultado o un apoyo, y muchas veces no se logra comprender esto amparados en argumentos que podrían ser válidos, pero que al final no acercan la posibilidad de materializar ideas. Que es más complicado que despacharlo con esta liviandad, es cierto, pero un cambio de actitud -y no de principios- resultaría más positivo para despejar la escena local del arte del germen de ¨los mismos¨.
La política, el amiguismo y el control de grupos de poder obstaculizan demasiadas cosas en nuestro País, pero la responsabilidad compartida de los diversos sectores no termina de cuajarse en beneficio de los artistas. La academia sigue tímida y no promueve casi nada, salvo un par de exposiciones. Los museos, ya ni hablar. Éstos siguen en sí como piezas inmóviles, sea por falta de fondos, por falta de gestión o por ausensia de ganas.
Cómo es posible que no hayan muestras de artistas importantes puertorriqueños o con vínculos en esta tierra en ninguno de los museos. Dónde está Félix González Torres, Rafi Ferrer, Donde está Olga Albizu. Donde está tantos otros de ¨en antes¨ y de ahora. No todo es Campeche y Oller, sin minimizar en lo absoluto su importancia. Porque estos sí y porque también los otros, los demás.
Entonces me allego a la importancia del ¨Fuck Martorell¨ del ARTISTA que es Rafael Vargas Bernard. Acción no sólo lanzada a un artista como Antonio Martorell, sino dirigida a lo que encarna el grupo de ¨los mismos¨, del cerco cerrado para los pocos y no los muchos. No se trata de una afrenta personal contra un artista privilegiado (y que bien), es el llamado de conciencia en defensa de una comunidad de artistas que se agobian de mover piedras.
Pero es lamentable que estos asuntos no se discutan sino por la esquina. Venga el debate público PÚBLICO, desde la academia, desde la prensa, desde el foro que sea, que vengamos en conocimiento todos (los metidos en el arte, los arrimados, los casis casi, los que no y todos) de lo que ocurre con esta escena cultural. Por qué el miedo de los miedosos.
¨Fuck Martorell¨ ha sido uno de los detonantes más valientes de la recesión, y me refiero a la económica y a la de la falta de enteresa.

miércoles 30 de noviembre de 2011

La constante en la obra de Raimundo Figueroa





Raimundo Figueroa sostiene que una de las mayores dificultades que enfrentan los artistas es lograr encontrar el lenguaje con el cual se sientan cómodos, para poder continuar la exploración en su trabajo y llevarlo hasta el límite.

Ese lenguaje muchas veces está dado, mientras en otras instancias se forma en la marcha y se fundan maneras distintas -en ocasiones innovadoras- de plasmar o proyectar imágenes, conceptos o ideas.

En su caso, se ha agarrado del lenguaje abstracto, particularmente el de corte expresionista que tuvo su efervescencia en Nueva York hacia la primera mitad del siglo pasado y sus secuelas posteriores.

Formato grande, pigmento denso, color vibrante y la insistencia en estadíos emocionales o caminos filosóficos, entre la aspiración, el deseo o la consumación de la idea trabajada, definen a grandes rasgos su propuesta pictórica. Aunque prevalece la pintura, también el dibujo alusivo a animales, objetos y a la naturaleza, junto al collage, encuentran espacio importante en la producción del artista.

En entrevistas previas, Figueroa ha dicho que en su trabajo plástico trata de ser espontáneo y abierto con un lenguaje que pueda ser más entendido, y en esa intención llegan sus pinturas en apariencia monocromas. Es en apariencia ya que en los casos donde no limita la paleta a uno o dos colores con sus respectivas degradaciones, disfraza el protagonismo de un color con la yuxtaposición de otros no del todo ocultos para que los podamos identificar. Esa parece una manera de agarrar la vista del espectador y acercarlo al lienzo o el papel que comunmente le sirven de soporte.

Las referencias a algunos de los llamados maestros de la pintura moderna, y a otros más contemporáneos, es clara, pero sobresale con gran fuerza el recien fenecido Cy Twombly, con sus manchas gestuales, borraduras, textos o anotaciones a lápiz o razgadas sobre la superficie. Este es el caso de sus piezas ¨menos limpias¨.

En la obra de Figueroa, el texto cobra una relevancia preponderante, aunque no se le vea como principal elemento, aunque no se situe en todas sus piezas, aunque apenas lo materialice. Sea que esté escrito en la obra, o que solo lo acompañe como título de esta, denota una conciencia entrelazada con la palabra escrita. Texto frase, texto palabra, texto símbolo.

Por ejemplo, al utilizar frases cortas de entendimiento universal, no están lanzadas como idea única, y en cambio son a manera de sugerencia para activar la aspiración, el deseo o la consumación de la idea trabajada, pero en la mente de cada cual, a partir de las vivencias del espectador.

En síntesis, con todas estas anotaciones podemos definir -no al detalle-, de manera amplia la obra de Figueroa en la presente exposición ¨Raimundo Figueroa: CONSTANT BEAUTY¨, que constituye la segunda muestra que presenta el Instituto de Cultura Puertorriqueña en la nueva sala de la Galería Nacional en el Viejo San Juan.

La exposición cubre poco más de las últimas dos décadas del trabajo de Figueroa con una pieza de 1989 como la de mayor antiguedad en la muestra compuesta por 41 obras sobre lienzo y papel. No es una retrospectiva y más bien funciona a manera de ensayo sobre los campos de exploración en las ideas y preocupaciones del artista.

Resulta una muestra interesante para conocer de cerca el trabajo de Figueroa, quien ha logrado insertar su obra en importantes colecciones alrededor del mundo como las del Museo de Arte Moderno de Sao Paulo, Museo de Arte Moderno de México, Museo Tamayo, y Forbes Collection, entre otras.

domingo 4 de septiembre de 2011

De colecciones y donativos


Aunque los museos en Puerto Rico establecen en sus reglamentos que una parte de sus presupuestos operacionales incluirán partidas económicas destinadas a la compra de obras de arte para nutrir sus colecciones, la realidad es que ¨nunca¨ han honrrado ese predicamento.
En lugar de conseguirlo con dinero, la llegada de nuevas piezas descansa principalmente en las relaciones que desarrollan para lograr que algún coleccionista privado, institución o mecenas, se decida por hacer el donativo. En casos excepcionales optan por levantar fondos para comprar una determinada pieza que se presenta en una oportunidad única.
Esos detalles salieron a relucir a preguntas de El Naufragio de las Palabras, durante el conversatorio ¨¿Qué es una colección de arte?¨, celebrado en días recientes en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC), en Santurce.
Tanto la directora del MAC, Marianne Ramírez, como su homólogo del Museo de Arte de Ponce (MAP), Agustín Arteaga, y el curador del Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR), Juan Carlos López Quintero, coincidieron en que el dinero para nuevas obras nunca se separa. Mientras, la ex directora del MAPR, Carmen T. Ruiz de Fischler, se expresó en términos similares.
Todos también estuvieron de acuerdo en que las dificultades para poder levantar los fondos operacionales es tal que les resulta ¨difícil¨ e ¨imposible¨, separar presupuesto para nuevas adquisiciones.
Dicha situación representa otro escollo para los artistas puertorriqueños, sobre todo para los más jóvenes, quienes además de intentar sobrevivir en un mercado reducido del arte y tan cerrado, y que se concentra en las mismas figuras del arte de generaciones anteriores, ven lejana la posibilidad de que estos museos adquieran sus obras y paguen por ellas.
Casi queda planteado que la única posibilidad de ver sus obras en los museos oficialistas es haciendo una donación de su trabajo, si es que sus piezas logran el interés de dichas instituciones.
En un recorrido por las salas de exposiciones de los mencionados museos no es de extrañar el encontrar piezas que levantan más de un cuestionamiento sobre su llegada a dichos espacios, por encima de otras cuyos hacedores ofrecen una propuesta plástica innovadora, coherente, original y más depurada. En parte, la explicación podría ser que les llegaron como donativo, aunque aún así hayan pasado por cierto cedazo.
Durante su alocución, la Dra. Ruiz de Fischler habló de la importancia de la ética, sobre todo si tomamos en cuenta que varios coleccionistas son miembros de las juntas de directores de los museos. En esta parte, cabe destacar que no han sido pocos los señalamientos en el sentido de que algunos coleccionistas o galeristas en las juntas de los museos impulsen la adquisición de obras de artistas que ellos apoyan porque anteriormente han adquirido sus obras. Al colocarlos en museos oficiales les añaden valor a sus piezas.
La decisión de aduirir piezas en los museos en la Isla puede estar recomendada por el curador del museo, su director o directora o por la junta, que es la finalmente da el visto bueno de que se compra o se admite a la colección.
A pesar de no tener un presupuesto seprada para adquisiciones, en el MAP, su director Arteaga dijo que el último año lograron incrmentar las adquisiciones en un 20%, principalmente con donaciones aunque también hubo compras. De las compras, los museos aquí nunca informan cuánto pagaron y a quién por tal o cual pieza.
Muchas preguntas siempre quedan en el tintero, sobre todo en la escena local del arte donde la prensa cultural tradicional se limita a la cobertura de comunicados sin fiscalizar ni profundizar en el ¨mundo cerrado del arte¨. Habrá que esperar algunos años para ver cómo documentan los museos oficiales el arte contemporáneo puertorriqueño, el que tenemos ahora, el de la úlima década.
O tal vez ya los artistas no necesitarán mañana colocarse en la colección de un museo para oficializar el valor y la calidad de sus trabajo. Por ahí andamos...

lunes 1 de agosto de 2011

Un Bravo para Ramón Feliciano




Ante propuestas innovadoras que adoptan el uso de las nuevas tecnologías, la robótica, la ciencia y tantas otras posibilidades y medios para elaborar un discurso plástico contemporáneo, podríamos encontrar en la pintura y el arte abstracto una escuela fatigada y agotada.
Han pasado muchos años desde las primeras líneas y manchas y la obvia negación de la realidad, y el furor que conmovió tiempo después la escena artística de Nueva York con el expresionismo abstracto y toda la historia subsiguiente.
Pero cuando nos encontramos ante un cúmulo de piezas de creación reciente, entre los años 1990 al 2011, con una base fuerte en la abstración, necesariamente tenemos que remitirnos a la historia y ver cuánta vigencia sostiene el trabajo que está ante nuestros ojos.
Fue esa la primera impresión ante la muestra del artista Ramón Feliciano, nacido en Ponce en 1946, y que presenta hasta el 31 de agosto próximo el Museo de Arte de Caguas. La exposición está dividida en dos salas. Una lleva por título ¨Intimidad agresiva: compulsiones y conglomerados¨, y la otra¨Retorcimientos y otros extraños sucesos¨. Se incluyen 57 piezas de mediano y gran tamaño, que marcan las dos décadas más recientes de su producción.
Hay en Feliciano un trabajo minucioso, depurado, donde la repetición del trazo, o la manipulación del objeto empleado como medio pictórico, también reiterado, desemboca en imágenes difíciles de obviar. Por sobre todo cautiva el camino para llegar a la imágen última.
En el mundo del arte hay miles de piezas de pigmentos densos, corpóreos, aglomerados, y hay miles de piezas donde el caos se nos muestra con calidad de bello. Pero en Feliciano encontramos una labor fluida y pensada, donde la gestualidad y el accidente no parecen tener espacio. En cambio, se nota la medida del balance, la razón del equilibrio, sin que esto raye en monotonía.
Experimentación parece ser el apellido de Feliciano, quien como tantos otros artistas, utiliza concreto, resinas, alambre, materiales sintéticos y plástico para elaborar sus obras. También emplea el calor y el fuego para derretir botellas plásticas que adhiere a sus cuadros para formar superficies rugosas con la aparente intención de que sean tocadas y escrutadas con los dedos, no sólo con las ideas y las preguntas.
La obra se mueve constantemente y el color centellea en diferentes planos. Usa la tela, madera y el papel. Construye, emplea el collage, explota lo que parece desenfreno y nos lo ofrece domado. El tema ambiental es importante en su producción y las alusiones a la figura humana, aunque sean sólo a partes de esta.
Feliciano nos platica con la forma y el medio y nos recuerda que las modas y las escuelas pictóricas no siempre se fatigan y llegan al cliché. En su caso, la obra se coloca en otro nivel y no merece menos que respeto y un Bravo.

lunes 18 de julio de 2011

Inusual muestra en MAC de Bogotá



BOGOTÁ, Colombia - Pocas veces nos encontramos con campañas publiscitarias desarrolladas por el estado para concienciar a los ciudadanos sobre los derechos de las personas homosexuales y que lleven un mensaje directo sobre el respeto a la diversidad en cuanto a preferencias sexuales.
En cambio, es fácil recordar campañas que alertan sobre la necesidad de protección contra enfermedades de transmisión sexual como el Sida, sobre embarazos prematuros, contra el abuso de menores, la violencia doméstica o el uso de drogas, entre otras.
Durante el mes de mayo y junio EL NAUFRAGIO DE LAS PALABRAS visitó el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, enclavado en la comunidad popular Minuto de Dios,y presenció en una de sus salas una pequeña muestra de los carteles que acompañaron la campaña auspiciada por la Alcaldía Local de Engativá y otras entidades, la cual habla sobre la comunidad homosexual y la prostitución infantil.
Además de resultar interesante ante la escasez de este tipo de campañas, la exposición muestra cómo el estado y una entidad pública utilizan un lenguaje sencillo y directo para reconocer el valor de un sector de sus constituyentes, sin caer en mensajes aderezados y políticamente correctos a la hora de enfrentar una situación. Al contrastar la iniciativa educadora de Engativá con la situación actual en Puerto Rico, claramente se pueden establecer amplios contrastes sobre el rol del gobierno en el manejo de estos asuntos.
¨Camina conmigo, soy más de lo que imaginas¨, es el lema que prevalece en los carteles que aluden a los homosexuales. En estos, sugerentes fotografías presentan la pierna velluda de un hombre con medias y calzado masculino, pero con faldas a cuadros, mientras cruza una calle. En otro cartel, un espejo nos devuelve la mitad de un rostro de hombre mientras se pinta los labios, y una tercera imagen proyecta a una mujer lesbiana mientras realiza alguna labor de carga.
Dichas imágenes podrían resultar estereotipadas, pero están acompañadas de mensajes que de alguna manera neutralizan tal contexto. ¨Algunas personas creen que todos los homosexuales quieren ser mujeres... que las lesbianas quieren ser hombres... que los trans son hombres o mujeres que se disfrazan. Estas ideas negativas sobre las personas LGBT han hecho que en algunas ocasiones usted y yo les vulneremos sus derechos¨, destacan algunos de los mensajes.
Mientras, otras frases señalan: ¨No somos anormales, somos seres humanos, auténticos y diversos¨.
Por el lado de la prostitución infantil, resalta un afiche donde una adolescente con uniforme escolar permanece recostada de una pared en una esquina de la ciudad. ¨Tengo una muñeca vestida de azul... la llevé a la cama con mucho dolor¨, es el mensaje principal, y luego lo acompaña otro en letras más pequeñas que lee: ¨Como ella, muchas adolescentes ofrecen su cuerpo en silencio y a escondidas. Día tras día, están en alto riesgo de adquirir el VIH-SIDA¨.
Este es un tema muy actual en Puerto Rico, donde recientemente se han descubierto organizaciones criminales dedicadas al la trata sexual de menores. Hasta ahora, más allá de los esfuerzos de la Fundación Ricky Martin y la alianza de la insitución financiera Doral Bank, el gobierno no ha hecho campañas para combatir este delito y proteger a los menores.
En general, la muestra en el MAC de Bogotá no solamente llama la atención por el contenido, sino por el lugar donde se presenta, que da crédito al valor estético y social de una campaña publicitaria para educar a las personas de una comunidad. El Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá es parte de un proyecto de obra social y evangelizadora del Padre Rafael García Herreros en un barrio marginado, ideado en 1958.
En Puerto Rico, de seguro, una campaña similar levantaría la queja de grupos religiosos y conservadores, y por supuesto, un amplio debate entre representantes del gobierno.
El Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá abrió en 1966 en una modesta estructura y luego en 1970 se inauguró el edificio actual, una obra premiada de arquitectura vanguardista, que cuenta con salas de exposiciones, centro de documentación y un espacio escultórico abierto a la comunidad, donde además se realizan diversos eventos culturales.
El espacio abierto es lugar de contínuo tránsito, es plaza de reencuentros cotidianos, es pista para acelerar patinetas y bicicletas, entre tantos otros usos espontáneos.

martes 7 de junio de 2011

FRANCES GALLARDO: Tejedora de huracanes





Fuerza y precisión definen gran parte de la nueva propuesta creativa de la artista Frances Gallardo, quien presiona filosas navajas contra hojas de papel para crear toda suerte de huracanes.
La experiencia de haber crecido en una Isla habituada a la llegada de estos fenómenos atmosféricos, han despertado su curiosidad desde hace algún tiempo, cuando comenzó a esculpir papeles de diferentes colores, dando forma a diversas composiciones.
Gallardo crea ¨manchas¨ con el tallado de hojas que al colocarlas unas sobre las otras consigue el descubrimiento de nuevos colores y profundidades. Cada incisión da paso a una forma distinta, que al final parecen encajes bordados sobre tela.
Según explica la artista, quien trabaja en intervenciones, instalaciones y performance, toda pieza conlleva un proceso de investigación, observación de imágenes y la preparación de bocetos preliminares, que en el camino adquieren diferentes grados de complejidad.
Sus huracanes, que varían en medidas y en la cantidad de papeles utilizados, tienen su ritmo particular, que bien podríamos identificar con el nivel de intensidad del ¨ciclón¨. En algunos casos, además del color de los papeles, la artista también les aplica diferentes tonalidades, que le confieren una sutileza particular.
A la imagen tallada, de notable belleza, Gallardo ha comenzado a explorar la posibilidad de añadirle sonido. Para esto, ya inició la investigación de antiguos fonógrafos, cuyos discos de cartón agujereados, también se asemejan a sus creativos huracanes.
¨Ahora estoy buscando como manejar el sentido sonoro y visual del huracán. Es una manera de rescatar la belleza de la destrucción del huracán¨, explica Gallardo, egresada del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.
La elaboración de estas piezas de arte conllevan largas jornadas que puedeen durar hasta semanas, según el tamaño de la obra. El cansancio mayor se registra en las delicadas manos de Gallardo, quien debe controlar la fuerza todas las veces que introduce las amoladas navajas en los papeles.
La selección de la materia prima es otro proyecto, ya que el papel debe tener el peso adecuado y el nivel de humedad preciso para evitar que se rasgue con las incisiones. En su mayoría son adquiridos en tiendas especializadas en Nueva York.
Aunque a la artista le gusta trabajar con piezas en madera, reconoce que eso requiere demasiada fuerza, y desde algún tiempo optó por utilizar el papel como medio para sus obras, toda vez que le resulta manejable y versátil.
Los huracanes de Gallardo ya han capturado la atención de coleccionistas, principalmente por los elaborados detalles y el resultado final del trabajo.





Por ahora, la artista espera formar parte de la nueva iniciativa de la Fundación Cisneros Fontanals, llamada Fund a Project, mediante la cual debe conseguir ciertos fondos para poder desarrollar un proyecto creativo. Gallardo necesita recolectar $2,000 para su proyecto, mediante el cual busca convertir las imágenes aéreas de huracanes en composiciones musicales y registrarlas en discos de papel.
Indicó que parte de la idea del huracán como una sinfonía, el cual a su paso transforma todo lo que toca en un juego dinámico de sonidos. Los detalles de la propuesta aparecen en el enlace de la Fundación Cisneros Fontanals: http://www.cifo.org/index.php?option=com_fundaproject&task=details&pid=32 . Mientras la serie de calados en papel que ha inspirado la producción de este proyecto pueden observarse en: http://francesgallardo.blogspot.com/p/hurricane-series.html.

jueves 21 de abril de 2011

CULTURA viva?


Las finanzas para las instituciones culturales de Puerto Rico, al igual como las de otras agencias públicas, reflejarán reducciones cuando comience el nuevo año fiscal 2011-2012 a partir del primero de julio póximo, según se desprende del presupuesto presentado por el gobernador Luis Fortuño.

Aunque en algunos casos las cifras no parecen dramáticas, lo cierto es que dichas agencias encargadas de promover o preservar asuntos relacionados a la cultura, ya vienen arastrando reducciones significativas de presupuesto durante los últimos años. Si hace más de dos décadas hemos venido escuchando que no es mucho lo que hay en caja en cada dependencia para apoyar o crear nuevos proyectos, o simplemente para mantener adecuadamente los que siguen vigentes, en adelante no es de extrañar que sea poco menos lo que se pueda hacer. Tal es el caso de la Escuela de Artes Plásticas (EAP), el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) y la Oficina Estatal de Conservación Histórica (OECH).

En la EAP el presupuesto de 2009 fue de $5,326,000 y el nuevo será de $4,980,000. De esa cantidad, $2,237,000 son de ingresos propios que se generan con el pago de matrícula de los estudiantes.

Las reduciones de dinero también están acompañadas del recorte de personal impulsado por la administración de gobierno, que reduce a 38 los empleados en la EAP, de 63 que tenían en 2009.

Cuando se lee en el presupuesto, cuyo documento está disponible en la página cibernética de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP), resulta irónico el planteamieno sobre la visión oficial para la EAP, lo cual no es cónsono con su raquítica asignación presupuestaria. La visión es: ¨Aspirar a convertirse en uno de los más prestigiosos centros de educación superior del arte en el Caribe, dedicado a la creación y la investigación artística, combinando de manera óptima la formación en destrezas tradicionales de taller con la experimentación, los nuevos lenguajes y el uso de la tecnología¨.

¿Se puede lograr eso, aún con los mejores profesores y el mayor de los empeños, sin los recursos económicos para ello? Podríamos pensar que si, pero nadie puede negar que el dinero es necesario y cuando se lee el desgloce de gasto, por ningún lado ni siquiera aparece la partida para investigación.

Mientras tanto, en el ICP deberán funcionar el nuevo año fiscal con un presupuesto de $24,061,000 versus los $28,349,000 que tenían en 2009. Aquí la reducción es de $4,282,000 y se quedan con 205 empleados, unos 179 menos de los que tenían hace dos años y medio.

Del total del presupuesto del ICP, $8,510,000 (poco más de una tercera parte) corresponden a Asignaciones Especiales que es el dinero que se reparte entre las acostumbradas entidades sin fines de lucro como el Museo de Arte de Ponce, Museo de Arte Contemporáneo, Museo de Arte de Puerto Rico, Museo de Las Américas, Fundación Luis Muñoz Marín, Fundación Felisa Rincón, Fundación Arturo Somohano, Fundación Puertorriqueña de Zarzuela y Opereta, y los centros culturales Guarionex, Jesús M. Muñoz y Ramón Aboy, entre otros.

En el caso de la OEPH, el presupuesto de 2009 era de $2,959,000 y para el fiscal 2011-2012 será de $2,804,000. De 30 empleados en 2009 ahora se queda con 22. Entre otras cosas, a esta oficina se le encarga por ley ¨proteger la integridad del recurso histórico, prolongar su presencia, influencia, rendimiento y disfrute¨. Es obvio que cumplir con esa encomienda es cuesta arriba con menos de tres millones de dólares, es más, resulta ridículo.

Al mirar estos números debemos ser solidarios con los trabajadores que sabemos dan la milla extra para provocar que aún en la penuria presupuestaria y la burocracia gubernamental se realicen cosas en las diferentes entidades públicas. Sin embargo, sigamos fiscalizando porque no se trata de dinero que nos regala el gobierno, se trata del dinero que pagamos en contribuciones, y los que apoyamos las artes y la cultura debemos esperar siempre que se de el reconocimiento real a la obra que hace falta.

Mientras ese mensaje no se puede dejar caer, todos sigamos con nuestros proyectos, nuestras iniciativas, nuestras gestiones, para que la expresión artística y cultural, como ha sido siempre, nazca y se sostenga entre los hacedores individuales y colectivos sin que el aparato oficial sea el que dicte la pauta con el control del dinero. Cultura viva.

lunes 18 de abril de 2011

Rogelio Báez Vega: lector de situaciones




Rogelio Báez Vega es un ¨lector de situación¨, de esos que nos comenta Le Corbusier que hacen falta para reconocer el caos y formular propuestas. Esas que ¨sucesivamente expresan certidumbres adquiridas y aspiraciones unánimes¨.


Solo que su propuesta presente en Area en Caguas, no consiste de líneas con medidas específicas para ocupar y servir en tal o cual espacio. La suya es la de explorar el orden en cualquier parte para finalmente obtener un lugar habitable común. Nos propone torear el caos y no contribuir a su prolongación.


Por eso se agarra del referente arquitectónico como extensión de la intervención humana en la sociedad y repite el mensaje ¨Architecture is possible everywhere¨. Esto, no ya como un proverbio para establecer que en cualquier parte se pueden levantar vigas, vaciar concreto y conectar bloques. Sino para fijar la idea de que construir el orden es posible en cualquier paisaje.


Báez Vega retrata escenarios urbanos, con la estación de gasolina como punto de partida (y no limitada a éstas), y narra la experiencia visual de su entono intervenido, mal intervenido, y ahora en decadencia. El cuerpo de trabajo que presenta en su exposición en solitario -la segunda individual que realiza, a pesar de su carrera como artista-, y le ha llamado LandEscapes, también tiene mucho de economía. La ha producido precisamente durante los 60 meses de la recesión económica más profunda de la Isla desde los años 30.


Ese ha sido el tiempo en el que se ha generado el mayor cierre de estaciones de gasolina en Puerto Rico ante el alto costo del petróleo y el bolsillo apretado de las familias puertorriqueñas. Paisajes ¨gasolineros¨, paisajes de edificios, todos quietos, donde el tiempo ha dejado de transcurrir y se ponen en frente para mirarnos, no en imagen espejo, más bien en imagen pregunta. ¿Qué le hicimos al país? ¿Qué no funcionó? ¿Qué seguimos haciendo? ¿Lo volveremos a hacer igual?


Son preguntas que me podría hacer frente a una pieza de gran tamaño como lo es Isla. Es una estación de gasolina marca Isla, que muestra vibrantes colores en un espacio donde no aparece el elemento humano, sino sus acciones. En esta pieza resalta la profundidad de un hueco en la acera, la profundidad en el interior de la tienda de conveniencia, y los recovecos en los plafones. Surge entonces la sensación de búsqueda, de querer encontrar, tal vez allí, la respuesta, o una pista.


Llama la atención la desmitificación de los cielos en sus pinturas, que dejan de ser cielos para transformarse en otra pieza arquitectónica del cuadro, que la más de las veces cancela el paisaje u oculta estructuras, y se debate entre ser cielo o no serlo.


Acompañan la muestra algunas esculturas, resultado de retazos de maderas ensambladas, apiñadas, obligadas a la convivencia sin importar su procedencia ni su nobleza. El resultado termina en maquetas de edificios salpicados con pintura, creando una paisaje familiar donde pareciera que todo converge.


Aunque la muestra funciona como una gran instalación que recrea justamente el ambiente de una gasolinera, Báez Vega coloca otra instalación, que consiste de una casa a dos aguas, en madera, y en su interior desplega una serie de trabajos en pequeño y mediano formato. Aquí sobresale una pieza sobre lienzo donde el artista deconstruye la imagen de la casa típica del Santurce de su infancia, para convertirla en reliquía, en casa comercio, en casa ruina, en casa todo menos habitable.


Podría ser cualquiera de las casas de modestas familias relgadas del entorno santurcino que dio paso a enormes edificios de apartamentos para adornar los alrededores del Museo de Arte de Puerto Rico y aumentar el valor de los bienes raíces en la zona.


En conclusión, Rogelio Báez Vega consigue presentar una exposición interesante, de mucho diálogo y contexto histórico contemporáneo, que de seguro requerirá ser revisitada en años futuros, no como tantas otras muestras que resultan innovadoras pero no logran cumplir más que la cuota de lo nuevo. Funcionan las pinturas de brochazos imperfectos, funcionan las esculturas, funciona la conversación.